Yo no estoy dispuesto a entregar mis armas en caso de que todos lo hagan. Yo me haré morir con los pocos que me acompañan porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no vivir como esclavos. (Augusto César Sandino).

domingo, 25 de marzo de 2012

• Antecedentes Del Proceso De Ordenamiento Territorial Ambiental Del Espacio Geográfico Venezolano



INDICE



·         Portada
·         Índice
·         Introducción
·        Antecedentes Del Proceso De Ordenamiento Territorial Ambiental Del    Espacio Geográfico Venezolano                 
·         Estrategias Nacional, Regional Y Local Del Ordenamiento Territorial Ambiental
·          Principales Problemas Socio-Ambientales De La Ocupación Del Espacio Geográfico Venezolano
·         Conclusión
·         Bibliografía
·         Anexos


INTRODUCCION

La organización del espacio que actualmente tenemos es consecuencia del sistema social y económico que siempre ha existido en el país. En este momento de cambios y construcción de un modelo de desarrollo más justo y equitativo para todos los venezolanos, lo territorial no puede dejarse de lado, sobre todo si asumimos la democracia como el socialismo en toda su expresión porque no separamos un concepto del otro. 
En la  presente investigación se trata del tema con amplitud y se presentan las nuevas estrategias del Ordenamiento Territorial Venezolano, propuesto por el Comandante Hugo Chávez en beneficios de todos los habitantes del país.
 Creando con esto conjunto de potencialidades para sustentar el nuevo modelo de desarrollo socialista, para propiciar la revalorización de las oportunidades de uso y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales






ANTECEDENTES DEL PROCESO DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL AMBIENTAL DEL ESPACIO GEOGRAFICO VENEZOLANO

La Historia De La Ordenación Territorial Venezolana De Los Últimos Años
Estuvo marcada por una progresiva disminución de la función de planificación del Estado, una excesiva centralización de funciones en manos de instancias del Poder Central y una concentración de las mismas en una pequeña porción del territorio nacional.
Los diversos intentos por delinear un Plan Nacional de Desarrollo no se mantuvieron en el tiempo, pues estuvieron sujetos a cambios de administración que reiteradamente confundieron las funciones de Estado con las funciones de Gobierno y abandonaron el rumbo trazado sin explicación o justificación. Los ejemplos que ilustran esta realidad son numerosos; entre ellos se pueden mencionar la creación de un polo de desarrollo en Ciudad Guayana, la regionalización del país y la creación del Eje Orinoco-Apure.
Durante el período 1968-1973 se regionalizó el país, se elaboraron planes y se crearon instituciones regionales con el objetivo de lograr una mayor ordenación territorial. Posteriormente, este proceso se fue haciendo más ineficiente hasta prácticamente desaparecer. Sin embargo, dejó un legado de estudios y personal capacitado que ayudará a facilitar la reintroducción de la planificación territorial en el país, permitiendo subsanar aquellos errores originales que incidieron en su declinación. En esa etapa, las decisiones se centralizaron en la Presidencia de la República, y la participación de los gobiernos estadales y municipales dependía de la administración central.
En el año 1989 se inició el proceso de descentralización, el cual constituyó un importante avance en la modernización del país. La descentralización emprendida durante esa última década se puede calificar como un proceso complejo y al mismo tiempo beneficioso; su primer gran alcance, la elección directa de gobernadores y alcaldes, fue un paso fundamental para la consolidación y el desarrollo de los gobiernos estadales y locales, así como para la asignación y traspaso de recursos para la realización de proyectos e inversiones.
Los posibles efectos beneficiosos de las medidas de descentralización se vieron neutralizados por los efectos concentradores, en lo territorial, de los paquetes de medidas macroeconómicas instrumentadas en los últimos años y por la ausencia de una auténtica estrategia de desarrollo regional que dotara de contenido sustantivo a ese proceso de descentralización. Consecuentemente, no se logró superar la concentración del desarrollo nacional en una pequeña porción del territorio, y se mantuvo al resto del país prácticamente desatendido, por lo que es necesario profundizar la descentralización, mediante una estrategia de desconcentración, para evitar que se abandone un proceso de gran importancia para el desarrollo del país.
Los diferentes planes de ajuste que se pusieron en práctica en 1989 y en 1994, además de no lograr sus objetivos macroeconómicos, produjeron una contracción en el producto, el empleo y el salario real, la cual estuvo acompañada de un aumento sustancial de la tasa inflacionaria, e incluyó incrementos en los costos de transporte.
El impacto de las medidas disminuyó significativamente los sectores de actividad, en particular el agrícola que resultó el más afectado de todos los sectores al incrementarse sustancialmente sus costos de producción mientras se abrieron indiscriminadamente las importaciones. Las ciudades intermedias de base económica agrícola, como Barinas, Santa Bárbara, Calabozo, Machiques, Carora, San Felipe, Acarigua-Araure, Guanare, San Carlos, Valle de la Pascua, San Fernando, El Tigre y Maturín, perdieron el dinamismo que habían experimentado en años anteriores, lo cual generó migraciones hacia las grandes ciudades y agudizó el problema de sus cinturones de miseria. Adicionalmente, la actividad agrícola en El Tigre y Maturín, anteriormente muy próspera, se vio aún más perjudicada por el impacto de una apertura petrolera concebida sólo en términos del interés rentista, con abstracción de lo social y lo ambiental. El impacto de la política agraria sobre los desequilibrios territoriales fue de gran profundidad y hoy requiere una redefinición.
La recesión acusada por el sector industrial generó desempleo en las grandes ciudades, especialmente en el eje Caracas-Maracay-Valencia, lo cual, aunado a las migraciones provenientes de las zonas agrícolas, contribuyó a la multiplicación de las áreas marginales preexistentes.
La inseguridad generada por el auge de la marginalidad y el incremento de los costos turísticos en un país dolarizado, así como la ausencia de un mínimo de planificación territorial y protección ambiental en las zonas turísticas, frenaron la afluencia del turismo extranjero y afectaron negativamente el interno. Estos factores provocaron una fuerte distorsión de la actividad turística y el desarrollo social en el área de Margarita y Puerto La Cruz, lo cual se sustenta, a la vez, en actividades ilícitas, como el lavado de dólares y el tráfico de drogas. Generaron, asimismo, una disminución de la actividad turística en los Andes y las zonas costeras, con el consecuente desempleo y disminución del efecto distribuidor del ingreso del centro a la provincia, el cual había contribuido a frenar la tradicional dinámica poblacional concentradora.
El amplio potencial de desarrollo regional en la periferia del país, que podría generar los intercambios fronterizos con Colombia, Brasil y el Caribe, se vio minimizado por la poca capacidad del Estado de ejercer un control efectivo sobre ese proceso. De igual manera, la explotación descontrolada de minerales en las zonas fronterizas y en todo el sur del país generó un grave deterioro de los altísimos valores ambientales y de biodiversidad existentes en esas zonas.
Algo análogo ocurrió debido al fuerte impacto ambiental de la trayectoria seguida. El deterioro del medio urbano fue simultáneo al deterioro del nivel de vida en las ciudades y al crecimiento incontrolado de viviendas sin las mínimas condiciones de saneamiento. Por otro lado, la ausencia de una política ambiental clara impidió valorizar adecuadamente nuestros recursos naturales que, en un marco de desarrollo sostenible, hubieran podido constituir un factor de impulso a la desconcentración y, al mismo tiempo, colaborar con la diversidad productiva y al desarrollo de actividades de futuro.
Como ejemplo, se puede mencionar que las zonas boscosas de Venezuela pasaron de un promedio estimado de tala de 245 mil hectáreas, en la década de los 70, a 600 mil hectáreas por año, en los 80´s , lo que significó la destrucción de 6 millones de hectáreas de bosque en ese período. Durante el periodo 1990- 1995, la tala de zonas boscosas llegó a una hectárea por minuto  en el país, razón por la cual Venezuela se convirtió en una de las naciones con más alta tasa de destrucción de bosques en América Latina. De continuar esta tendencia, en menos de un siglo Venezuela se convertirá en un desierto, situación que define la ligereza con la cual se ha manejado el sector forestal venezolano. Entre 1980 y 1998, el 60% de los 8 millones de hectáreas catalogadas como agrícolas eran tierras originalmente cubiertas de bosques, donde el 5% de los dueños de tierras acaparan el 75% de las tierras, mientras que el 75% de los propietarios sólo poseen el 6% de las mismas. A 40 años de su promulgación, la Reforma Agraria se ha convertido en un mito lejano de las necesidades nacionales.
En síntesis, las medidas de ajuste macroeconómico y el "dejar hacer" propio del modelo adoptado por el Estado venezolano, resultaron ampliamente concentradoras en lo territorial y negadores en la práctica de las ventajas de la descentralización. De esta experiencia se puede aprender que, sin una integración de las políticas económicas, sociales y ambientales en lo territorial, no se lograrán resultados socialmente beneficiosos en ninguno de los campos.
A partir de lo anterior, resulta evidente que las decisiones adecuadamente planificadas en los ámbitos económicos, sociales y ambientales en el territorio son las que pueden estimular un proceso de ocupación territorial más equilibrado que el ocurrido y, por tanto, las políticas territoriales dirigidas al logro de tales fines, pero formuladas al margen de esas consideraciones, tienden a ser inefectivas y a perder vigencia en poco tiempo. La adopción y puesta en práctica de una estrategia global, cualquiera que sea, sin prever sus consecuencias territoriales, estará siempre sujeta a imprecisiones que conducen a profundizar la brecha de los desequilibrios territoriales. La estrategia de descentralización desconcentrada es una propuesta que intenta dar respuesta a los desaciertos aquí planteados.
Por su parte, el Plan Nacional de Ordenación del Territorio decretado el 30 de Octubre de 1998 se considera como una certera iniciativa, y su contenido es insumo de esta propuesta en aquellos aspectos que contribuyen con la imagen objetivo perseguido y la estrategia de descentralización desconcentrada.


ESTRATEGIAS NACIONAL, REGIONAL Y LOCAL DEL ORDENAMIENTO TERRITORIAL AMBIENTAL

La Propuesta del Presidente Hugo Chávez Frías
Lo social y lo económico serán factores determinantes; lo territorial, lo condicionante

La planificación del desarrollo territorial resulta un ejercicio inútil si se realiza independientemente de la globalidad nacional. En la Venezuela deseable, lo social y lo económico serán los factores determinantes, lo Territorial, lo condicionante. El equilibrio entre ambos tendrá como resultado un proceso de ocupación racional, armónico y eficiente del territorio venezolano en el mediano y largo plazo.



La desconcentración del país es un proceso

La descentralización del país es un proceso complejo y necesario; sin embargo, sus posibles efectos beneficiosos han sido ampliamente neutralizados por los efectos concentradores, en lo territorial, social, político y económico, de los paquetes de medidas macroeconómicas implementados durante los últimos diez años. El ajuste neoliberal, además de no lograr sus objetivos declarados ha inducido la contracción del producto, del empleo y del salario real, acompañado de inflación y crecientes costos del transporte. La agricultura ha sufrido más que el resto de los sectores al incrementarse sustancialmente sus costos de producción, al mismo tiempo que se han abierto indiscriminadamente las importaciones.
En consecuencia:
·         La imagen espacial a futuro definida en esta Propuesta se traducirá en un Plan de Ocupación y Ordenamiento del Territorio.
·         El Estado localizará en él sus políticas para materializar un estilo desarrollo que privilegie la actividad económica en correspondencia con la vocación y potencial internos.
·         Se hará una cuidadosa revisión de las nuevas inversiones petroleras programadas para el Oriente y Occidente del país cuidando que no sobrepasen lo que las sociedades locales puedan asimilar de manera planificada, con miras a reforzar un crecimiento en lo social, económico y ambiental basado en una industrialización del petróleo aguas abajo y en un decidido apoyo al resto de las actividades económicas de las dos regiones.

Tierras Agrícolas
La ocupación del espacio no se corresponde con la vocación de las tierras

Venezuela cuenta con 10 millones de hectáreas de tierras de alta a moderada calidad para ser utilizada en agricultura vegetal, 18 millones de hectáreas aptas para la agricultura forrajera (ganadería) y 19 millones de hectáreas aptas para la agricultura forestal. En buena medida, sin embargo, ni la ocupación del espacio se corresponde con la vocación de las tierras ni su explotación incorpora tecnologías eficientes. La actividad agrícola se ha retraído abruptamente por el elevado riesgo y baja rentabilidad en un medio rural que no cuenta con la infraestructura requerida y cuya construcción y mantenimiento debe garantizar el Estado.

En consecuencia:
·         El Estado acordará atención prioritaria a la producción agrícola primaria y agroindustrial, con énfasis en las prácticas conservacionistas, para alcanzar los niveles adecuados, en volúmenes, calidades y rendimientos, que garanticen la seguridad alimentaría y faciliten una ordenación sustentable del territorio.
En particular:
·         Mediante la determinación de los rubros prioritarios a producir dentro de nuestras fronteras, la zonificación de cultivos y la concertación de decisiones con los agroproductores y agroindustriales, el Estado articulará las políticas para el abastecimiento y la formación de precios, así mismo, dinamizará el sector a través de una justa asignación de los recursos.
·         El Estado velará por la equidad en las relaciones de comercialización, el incremento del empleo y el mejoramiento de las condiciones de vida en el medio rural.

Aguas
Desbalance oferta-demanda de agua en las poblaciones la franja norte-costera

Venezuela cuenta con extraordinarios recursos hídricos, siendo su disponibilidad anual de agua dulce (reciclable por habitante) entro las mayores en el mundo y siendo su enorme plataforma continental una zona pesquera de singular variedad y valor, a la par que sus cuerpos internos de aguas son aptos para la pesca y la acuicultura. Sin embargo, la discontinuidad institucional y la carencia de políticas territoriales han propiciado un serio desbalance oferta-demanda de agua en las poblaciones de la franja norte-costera a lo cual se añade la forma tan grave como hemos venido destruyendo nuestros recursos hídricos. La Nación, en definitiva, precisa de una visión ordenadora a largo plazo del uso y asignación de recursos para la mejor ocupación, explotación y protección ambiental de sus aguas internas e internacionales, de manera sustentable.
En consecuencia:
·         El Estado fortalecerá las instituciones vinculadas a la planificación, aprovechamiento y protección ambiental de los recursos hídricos nacionales.
·         Las políticas exterior y de seguridad y defensa privilegiarán el tratamiento de nuestra plataforma continental y de la integración fluvial suramericana.

Fuerzas Desconcentradoras
Turismo
Una nueva concepción en equilibrio con el territorio

El turismo interno e internacional promovidos de manera simultánea mediante el equipamiento territorial compartido, aporta divisas, genera empleo y diversifica, además de ser una fuerza desconcentradora de población y de actividades económicas diversas. Por su poca intervención, las regiones más débiles económicamente son justamente las más atractivas al turismo. La consolidación del sector es función de la preservación de la calidad escénica y ambiental de las zonas, turísticas y de los servicios que se oferten, de su promoción y de la política de precios y de cambios monetarios que se apliquen.

En consecuencia:
·         El Estado fortalecerá un Plan Turístico Integral y Sustentable, con especial énfasis en una ordenación territorial estricta, de las zonas turísticas como paso previo a una amplia. apertura a la inversión extranjera.
·         Se rescatará la infraestructura existente y se identificarán opciones para su actividad económica.

Cooperativas y pequeñas empresas

Las cooperativas y pequeñas empresas complementan la desconcentración territorial. Son ellas las que más reinvierten localmente, estimulando el mercado inmediato, creando circuitos económicos que se cierran en su misma región y generando una alta democratización del empleo.

Transporte
Un intolerable estado de violencia estructural contra el ciudadano

El transporte terrestre es un, mecanismo esencialmente ordenador del territorio, a la par que es importante engranaje en las políticas, energética y económica. En particular, los ferrocarriles, metros y tranvías conllevan un favorable balance energético y ambiental, además de beneficios sociales como, disminución de accidentes y significativos ahorros en mantenimiento de carreteras y en tiempos de viajes, entre otros. En el corto plazo, el Sector Transporte reclama reordenamiento de sus estructuras jurídico operativas con miras a erradicar un intolerable estado de violencia estructural contra el ciudadano, de lo cual son evidencia los siguientes hechos: la ineficiencia del Registro Automotor Permanente, la multiplicidad de impuestos, la anarquía en el otorgamiento de permisos y rutas de transporte urbano e interurbano, la insuficiencia e inexistencia de terminales de pasajeros y de carga, la poca calidad y el errático mantenimiento de vías, una la crítica proliferación de peajes por alcaldías y gobernaciones en ausencia de vías alternas, un deficiente sistema de radioayudas aéreas y de navegación acuática y un precario mantenimiento de nuestros aeropuertos y puertos.
En consecuencia:
El Plan Ferroviario Nacional y los sistemas de metros y tranvías (transporte masivo electrificado) serán alentados cuidando la uniformidad de sus especificaciones técnicas y su progresiva integración en la Ingeniería y producción de bienes y servicios nacionales.
Los planes de transporte aéreo y acuático habrán de privilegiar el mantenimiento y expansión de infraestructuras de servicio y apoyo, cuidando la consolidación de líneas aéreas nacionales y su preferencia en la operación de las rutas internacionales a las cuales tiene derecho la Nación.
La planificación y equipamiento del transporte urbano e inter-urbano cuidarán de la calidad del servicio y del ambiente, así como del diseño y ubicación de un sistema nacional de terminales y estaciones de transferencia, todo ello con participación de las instituciones regionales.

Sistema intermodal de transporte

En el mediano y largo plazo, la imagen territorial alentará la conformación de un sistema intermodal de transporte, estructurado alrededor de los grandes ejes de integración internacional Caracas-Caribe, Caracas-Bogotá y Caracas-Manaos, a la par que la comunicación a lo largo de 1.900 kilómetros de vías fluviales internas, apoyado en la infraestructura existente y prevista (Plan Ferrocarrilero y Plan de Cabotaje), integrando así el territorio nacional horizontal y verticalmente, uniendo eficientemente las fuentes de materia prima, los centros de producción, los centros de consumo y los puertos de exportación: Puerto Cabello, puerto en la salida del Lago de Maracaibo, y puerto en el Oriente del país.

Regiones Programa
Eje Orinoco-Apure
Concentración de recursos cuya explotación será básica para el desarrollo futuro del país.
En el ámbito espacial del Eje Orinoco-Apure (300.000 kilómetros cuadrados y 10% de la población) se concentra la mayor parte de los recursos naturales que servirán de base al desarrollo futuro del país. En los estados orientales, el tamaño de las reservas probadas de crudos es de 30.000 millones de barriles, mientras que las reservas posibles de crudos extra-pesados en el banco norte del Orinoco se estiman en 270.000 millones de barriles y su destino es, por ahora, la generación termoeléctrica. En minería se tienen unos 2.300 millones de toneladas de hierro y 200 millones de toneladas de bauxita, materia prima de las industrias pesadas de Guayana. En el sector occidental del Eje se ubican minas de roca fosfórica y de carbón (58 millones de toneladas), 350 millones de barriles de crudos livianos vinculados al Proyecto Apure, a la par que 3 millones de hectáreas de vocación agrícola-vegetal y 7 millones de hectáreas aptas para el desarrollo pecuario. Los recursos pesqueros localizados entre Caicara y el Delta del, Orinoco se estiman en 45 mil toneladas por año. En los extremos occidental y oriental del Eje se sitúa el grueso del potencial forestal del país, aproximadamente 25 millones de hectáreas.
En el Bajo Caroní (Macagua, Guri Caruachi y Tocoma) se continuará la dotación de infraestructura para aprovechar el excepcional yacimiento de energía renovable que constituye un 70% de la oferta eléctrica nacional.
En consecuencia:
Para aprovechar planificadamente y de manera sustentable estos recursos se construirá la infraestructura y el equipamiento territorial necesarios para convertir estas ventajas comparativas en ventajas competitivas, haciendo énfasis en los núcleos urbanos existentes.


Eje Occidental
Mayor dotación de recursos de la Cuenca del Caribe

Se desarrollará el eje Guasdualito-San Cristóbal Maracaibo a través de incentivar, de manera sustentable, las actividades económicas presentes en las localidades de la zona. Así mismo, se potenciará el desarrollo integral de la Cuenca del Lago de Maracaibo, mediante un sistema único de ferrocarriles y puertos y de dragado de canales que permita aprovechar, la cuenca con mayor cantidad y diversidad de recursos de la zona del Caribe.
En consecuencia:
·         Se construirá un puerto de aguas profundas a la salida de la Barra del Lago de Maracaibo, el cual se comunicará por ferrocarril con Maracaibo y La Fría.

Eje Oriental
Petróleo y turismo como sustento de un desarrollo equilibrado

Un tercer eje desconcentrador se desarrollará en el Oriente del país, el eje Ciudad, Guayana, Maturín, Puerto La Cruz, Porlamar basado en turismo sustentable, pesca, petróleo, agricultura, industrias pesadas y minería.
En consecuencia:
·         Se construirá un segundo puente sobre el Orinoco en Ciudad Guayana.
·         Se construirá un puerto de aguas profundas al, norte del estado Sucre.

Desconcentración Territorial
Desarrollo de las regiones fronterizas e integración de ejes fluviales

En cuanto a desconcentración territorial para el desarrollo se refiere:
·         El Estado favorecerá el desarrollo de las regiones fronterizas con Colombia (puerta al Pacto Andino) y con Brasil (puerta al MERCOSUR). Favorecerá también la integración de los grandes ejes fluviales, por ejemplo, impulsándolos a cuerdos internacionales que permitan la unión Orinoco, Amazonas y del Río de La Plata.
·         El Estado impulsará las grandes, medianas y pequeñas industrias vinculadas «aguas abajo» con el acero, el aluminio, la química, la petroquímica, el petróleo y el gas, atendiendo a los planes de ordenamiento territorial.

Desarrollo Urbano
El derecho a disfrutar de una vida urbana de calidad

Nuestra sociedad es hoy una de las sociedades más urbanizadas del planeta (en términos porcentuales está ubicada entre las doce primeras). De acuerdo a esto, el reconocimiento del derecho a la ciudad en términos efectivos debe ser uno de los soportes de la transformación de Venezuela. Y por ciudad debe entenderse no sólo una simple agrupación de viviendas sino, sobre todo, un proyecto de vida en comunidad, con aspiraciones culturales profundas y una base productiva suficiente, establecido en un lugar conveniente y sobre un tejido espacial y arquitectónico eficiente y adecuado a las exigencias de la sociedad contemporánea. La ciudad debe ser, además, capaz de diferenciarse con valores propios que trasciendan en la historia, y al mismo tiempo, ser capaz de integrarse al sistema nacional en condiciones de equidad. Todas estas cualidades deben lograrse con independencia de su tamaño pues no es su dimensión la que le da el carácter de ciudad. De tal manera que, hasta el más pequeño caserío debe ser concebido y replanteado como ciudad en los términos culturales y sociales que se han descrito.
·         La vida urbana alcanzará a todos los lugares del país contribuyendo así a facilitar la ocupación equilibrada y democrática del territorio nacional. En una nueva Venezuela no ha de haber ciudades ni pueblos de segunda categoría, ni regiones deprimidas.
El nivel y tipo de urbanización que se ha dado en el país a partir del proceso democrático alcanza hoy el 84, 1% (Censo 1.990) de la población nacional. Esta urbanización muestra cómo la planificación urbana llevada a cabo no ha evitado el crecimiento absoluto y, relativo de población que ocupa zonas de «asentamientos informales» o «barrios, de ranchos». Esos asentamientos informales constituyen una importante y dinámica forma de ocupación del espacio urbano, significando más del 50% de la población de nuestras ciudades.
En las ciudades de la Región Centro-Norte Costera la posibilidad de mejoramiento sustancial de esas zonas, para formar unidades urbanas, integrales con todos, los, servicios y condiciones de vida salubres, se hace cada vez más remota. Ello debido a restricciones geográficas a la expansión de esos barrios, lo que está produciendo procesos de hacinamiento, de riesgo adquirido por las densificaciones realizadas sin garantías estructurales y por los drenajes y disposición de aguas servidas sin sistemas de, redes adecuadas. Ello sin mencionar las carencias de edificaciones para el equipamiento social (educativo, de salud, de seguridad). Los gobiernos locales deberían emprender las acciones inmediatas sobre los asentamientos informales de la región norte-costera a fin de posibilitar su mejoramiento sustancial.
Una política urbana que se derive del análisis y propuesta territorial nacional requiere identificar: 1) Potencialidades de crecimiento urbano; 2) Problemas a resolver; 3) Oportunidades locales; 4) Limitaciones.
En ese sentido, el primer aspecto a señalar es que existen zonas urbanas con alta concentración, donde el crecimiento urbano está comprometido.
Para esos centros urbanos se propone que sus administraciones locales se centren en:
·         Atender y garantizar el funcionamiento del ámbito municipal en cuanto a comunicación, transporte, seguridad, educación, salud, parques y zonas verdes.
·         Controlar la prestación de los servicios urbanos (recolección y disposición de los desechos sólidos, abastecimiento de agua y de alimentos, disposición de las aguas servidas).
·         Participar, coordinar y supervisar las acciones y servicios correspondientes a ámbitos territoriales superiores al local y que lo afecten (vialidad interurbana, protección ambiental, sistemas de comunicación y abastecimiento en todos los órdenes, gobiernos administrativos de mayor ámbito territorial).
Los centros urbanos a incentivar estarán condicionados por los planes y programas sectoriales y territoriales. Una vez que se hayan identificado se debe:
·         Identificar las tendencias a la expansión urbana.
·         Elaborar un catastro de la tenencia de la tierra urbana y rural.
·         Crear incentivos a la construcción relacionados con la Ley de Política Habitacional, para atender los requerimientos de la población que no constituye demanda solvente.
·         Ejecutar obras públicas de infraestructura primaria urbanas e interurbanas (vialidad, abastecimiento de agua, plantas de tratamiento da aguas servidas, rellenos sanitarios).
·         Construir y dotar los servicios de equipamiento social para la población existente y prevista.
·         Seleccionar las zonas destinadas a actividades económicas previstas.
·         Promover, la organización de nuevos agentes sociales que participen en el desarrollo urbano (a ser coordinados por las administraciones locales).
Las oportunidades identificadas para llevar a cabo estas políticas urbanas se encuentran en la voluntad política orientada a producir cambios en la distribución de actividades y en el patrón de ocupación territorial nacional, la disposición de la población para mejorar su hábitat y contribuir en la dotación de los servicios, en la necesidad de modificar las tendencias socioeconómicas generadas en el país a partir del Pacto de Punto Fijo, hace unos, 40 años.

Ambiente Y Sociedad
Concebir lo ambiental como una trama de relaciones entre la naturaleza y la sociedad

El  reto del desarrollo no está relacionado con la rapidez con la cual un país crece, sino con el nivel de bienestar que ese país puede alcanzar al crecer, en términos económicos, protección ambiental y de equidad social. Esto implica adoptar una noción de lo ambiental como una trama de relaciones entre la naturaleza y la sociedad que incluye lo físico, lo biótico y lo sociocultural.
Implica también revisar la visión de crecimiento de tal forma que la visión prevaleciente de acumulación de capital a «velocidad óptima» se convierta en una preocupación acerca de cuáles deben ser las formas de capital que hay que acumular y por cuánto tiempo. Implica así mismo, revisar la noción prevaleciente de la economía, de forma que se vincule estrechamente con la ecología para que se contabilicen, como patrimonio del país, los recursos naturales y los servicios que provee la naturaleza, a fin de evitar los costos sociales del crecimiento económico.
Finalmente, implica entender que la Venezuela actual que pretendemos transformar es un país eminentemente minero, petrolero en cuanto a sus fuentes de riquezas y eminentemente urbano en cuanto a su dinámica poblacional.
En consecuencia:
·         Se tomarán medidas para racionalizar el consumo energético en las principales ciudades en función de reducir a un mínimo los niveles de contaminación.
·         Se descontaminarán las cuencas de los lagos de Valencia y Maracaibo, y se asegurará la preservación de las condiciones naturales del Delta del Orinoco.
·         La preservación de la biodiversidad será prioritaria en todos los desarrollos al Sur del Orinoco.

Nuevo Contenido Del Plan De Ordenamiento Territorial Ambiental

Los antecedentes del Plan Nacional de Desarrollo Regional, PNDR, 2001-2007 se encuentran en la propuesta contenida en el Programa de Gobierno presentado por el Presidente Hugo Chávez Frías en 1998 y en los logros alcanzados a partir de la toma de posesión en febrero de 1999, los cuales se expresan en el Programa Económico de Transición 1999-2000 y en el Programa Económico Nacional 2000.
El proceso de planificación regional propuesto se orienta a considerar el territorio como elemento fundamental para articular un modelo de desarrollo sostenible, a través de la estrategia de descentralización y desconcentración territorial. Esto procura la construcción de una sociedad cuyas orientaciones fundamentales sean la democracia participativa, la transformación productiva y la equidad, en la búsqueda de un desarrollo más equilibrado y sostenible, lo cual generará una mejor distribución de población y actividades en el territorio, a fin de lograr mayor equidad en la distribución del ingreso, a partir del aprovechamiento de las potencialidades de las diferentes regiones.
De lo anterior surge la urgente necesidad de dar un nuevo enfoque a la descentralización, profundizando su proceso bajo la óptica de una estrategia desconcentradora; es decir, hacer uso de ella con el propósito de aprovechar las potencialidades del país para lograr una distribución más equilibrada y sostenible de las actividades productivas, las inversiones y la población en el territorio nacional. Esta estrategia diseñada por el Gobierno Nacional se sustenta en la búsqueda de cinco equilibrios:

Equilibrio Económico: Se orienta a desarrollar un modelo económico que permita la producción global de riqueza y la justicia en su disfrute, es decir la construcción de una sociedad equitativa, justa y próspera, para lo cual es necesario establecer una economía humanista, autogestionaria y competitiva.

Equilibrio Social: Se orienta, no sólo a corregir las enormes diferencias que afectan a nuestra sociedad con su gran carga de exclusión e injusticia social sino, también, al desarrollo pleno del ciudadano en los aspectos relativos al ejercicio de la democracia.

Equilibrio Político Institucional: Se orienta a promover la transformación del marco institucional dentro del cual los actores políticos, sociales y económicos hacen sus planes y toman sus decisiones.

Equilibrio Territorial: Se orienta a desarrollar un modelo de ocupación del territorio mediante la estrategia de descentralización desconcentrada, a partir del potencial y las restricciones ambientales y culturales del mismo.

Equilibrio Internacional: Se orienta a lograr la adecuada inserción de Venezuela en el ámbito internacional y el impulso a la integración de las naciones latinoamericanas y caribeñas, en lo económico, lo territorial y lo energético.

La Propuesta: Descentralización Desconcentrada
La realidad del inadecuado proceso de ocupación territorial, expresión física de la relación entablada entre la sociedad venezolana y su entorno, el conocimiento de la estructura organizativa del sector público y de la sociedad civil, apuntan hacia la necesidad de introducir cambios en la formulación de políticas y estrategias orientadas al logro de objetivos y metas específicas de desarrollo territorial.
El objetivo final será un desarrollo más equilibrado del territorio, generando, en unos casos, y potenciando, en otros, una dinámica en la población favorable a las áreas de desconcentración. A tales fines, será necesario lograr condiciones que permitan afianzar la población en tales áreas, para lo cual se requiere haber alcanzado dos objetivos de nivel inferior: la generación de nuevos empleos y un aumento del ingreso y el bienestar en dichas zonas.
El objetivo de tercer nivel, mayor crecimiento y desarrollo económico en las áreas de desconcentración, será el que posibilite tanto una distribución del empleo y el ingreso más equitativa, como una recaudación más eficiente.
La base de esta estructura de objetivos está conformada por tres objetivos operativos: la capacitación profesional de la población, la promoción de actividades productivas y un mayor financiamiento en las áreas seleccionadas, todo lo cual, junto a la mejora y desarrollo de la infraestructura física y social y las comunicaciones, en la base, completa las relaciones entre objetivos de distinto nivel que expresan la coherencia interna del Plan.
Este planteamiento se expresa mediante la estrategia de descentralización desconcentrada, que permita sustentar en función de recursos, potencialidades y orientaciones productivas el crecimiento y desarrollo de los espacios del territorio menos favorecidos. Se pretende, así, la promoción de la diversificación económica bien entendida, es decir, dentro de un contexto nacional de especialización espacial y complementariedad productiva, de mayor equidad social y de mejor gestión ambiental.
La nueva política territorial esta dirigida a disminuir los desequilibrios territoriales, modificando el patrón de poblamiento, consolidando y diversificando la actividad económica a lo largo del país en armonía con la vocación específica y ventajas comparativas de cada región, racionalizando los criterios de inversión, distribución y recaudación de recursos públicos, e incentivando la inversión.
El nuevo reordenamiento territorial plantea que, con la incorporación de las comunidades se logra que todos los habitantes sean quienes ostenten el poder. También está el hecho de no hablar más de división político-administrativa sino de agregación político-territorial. Por lo tanto, nuestra nación va a ser el producto de un gran conglomerado, de una gran visión de compuestos donde cada una de las comunidades, agregadas en comunas, municipios, estados, o lo que sería los distritos funcionales, las provincias federales, las regiones marítimas o los distritos insulares, constituirán el nuevo mapa del país. 
Todo esto traza una visión en la que también están los componentes funcionales geo-históricos, sociales y económicos, que no fueron asumidos dentro del esquema de desarrollo venezolano. Es decir, se trata de cambiar el concepto de espacio que actualmente tenemos con desigualdades en lo económico y social porque si estamos avanzando hacia una sociedad más democrática y equitativa, debe haber un efecto en el espacio. Es el concepto de democracia en cada uno de los ámbitos de desarrollo. 
La nueva geometría del poder, plantea en un primer componente un país como agregado sistémico integral y funcional comunitario. Como segundo componente, nuevas formas territoriales para la integración y desarrollo económico y social. Aquí entran las comunas y ciudades comunales.  Es la integración funcional del territorio que a su vez está entrelazado con el sistema urbano regional que es el tercer componente: la articulación de un sistema más equitativo con una estructura jerarquizada, pero dinámica, donde nada se asuma deslastrado del desarrollo del país sino que todo esté acoplado con las potencialidades del área. Y el cuarto componente, el derecho a la ciudad, crea una ruptura de paradigmas en cualquier Constitución del mundo y le da una profundidad real a la Carta Magna de 1999 para hacer viable los derechos a la democracia y los derechos políticos como país”. 

La modificación de las acciones de programación en el ordenamiento territorial

La nueva visión del desarrollo territorial que se presenta está dirigida a promover, por vía de la descentralización desconcentrada, un desarrollo humano sostenible es decir, un mejoramiento de la distribución territorial del ingreso, sobre la base del aprovechamiento de las potencialidades de cada región que se exprese, espacialmente, en una ocupación racional, armónica y eficiente del territorio para lograr una distribución equilibrada de las actividades productivas, las inversiones para las generaciones actual y futura y un verdadero desarrollo institucional, a fin de avanzar hacia una sociedad democrática.
Sobre la base de las condiciones geográficas, económicas, culturales y ambientales existentes, las acciones  del Gobierno Nacional, en el orden territorial, se apoya en los siguientes elementos:

Fachadas de integración: Amazónica, Andina y Caribeña, que permitirán favorecer tanto el desarrollo de las regiones fronterizas como la comunicación con los países vecinos, a través de la integración de los grandes ejes fluviales y del transporte ferroviario, terrestre, aéreo y marítimo.

Ejes de desconcentración: Occidental, Orinoco-Apure y Oriental, que conforman regiones programa cuyos recursos serán dirigidos a la ejecución de obras de infraestructura y al mejoramiento de los servicios públicos en los centros poblados ubicados a lo largo de cada uno, a los efectos de generar condiciones favorables para la inversión privada.

Dinámica regional: privilegiará las actividades productivas de acuerdo a la vocación y potencial propios de cada región, tomando en consideración los sectores definidos como dinamizadores, es decir, pequeña y mediana industria, agricultura y agroindustria, minería, petróleo y petroquímica, turismo, e infraestructura y servicios.
Para la implementación de la estrategia territorial, se requiere de un marco institucional que permita dotar al Estado de instituciones que coordinen el proceso de planificación, ejecución, seguimiento y control de la misma.
Dentro del proceso de formulación del Plan Nacional de Desarrollo Regional 2001-2007, el Ministerio de Planificación y Desarrollo se propuso la reactivación de dichos Organismos Regionales de Desarrollo para orientar la actividad de planificación en aquellos ámbitos que sobrepasan las competencias de los gobiernos estadales y locales, a objeto de coordinar y compatibilizar los requerimientos de los diferentes estados y municipios con los de la Nación. Al atender varios estados, los ORD adquieren un carácter dinámico en este caso, las regiones se agruparon, fundamentalmente, a efectos de la nueva estrategia territorial, en conocimiento de que existen diferencias entre la regionalización establecida en el instrumento legal vigente en la materia -Decreto Nº 478 del 08-01-80- y la propuesta que se presenta en este documento. Las competencias de tales organismos incluyen las siguientes:

Planificación del Desarrollo Regional: Elaboración de planes, programas y proyectos regionales de desarrollo, con la consecuente captación y/o asignación de recursos, a través de diferentes fuentes de financiamiento.

Promoción del Desarrollo Regional: Instrumentación de estrategias para la promoción de las ventajas comparativas y oportunidades para la inversión regional, haciendo énfasis en los sectores dinamizadores y el estímulo de las fuerzas desconcentradora. Igualmente, promover el intercambio entre los diferentes actores regionales, nacionales e internacionales que contribuyan con el establecimiento de diversas iniciativas de desarrollo regional.

Investigación, Evaluación y Seguimiento: Generación y difusión de conocimiento sobre las ventajas, potencialidades y oportunidades de las regiones, mediante la elaboración de estudios y la evaluación de planes, programas y proyectos regionales de desarrollo que garanticen su factibilidad económica, social y ambiental. Igualmente, mantenimiento de un banco regional de proyectos y monitoreo constante de proyectos que se estén ejecutando, para determinar el cumplimiento de las metas y medir los resultados obtenidos.

Capacitación, Asesoría y Asistencia Técnica: Formación de recursos humanos para la planificación del desarrollo regional y el desempeño en la transferencia de funciones en gobernaciones y alcaldías.

Coordinación de Entes Ejecutores y Comunidades: Coordinación de recursos, competencias y acciones del sector público y privado para el logro de objetivos comunes a los diferentes organismos y comunidades de los estados y municipios de las regiones, en función del Plan Nacional de Desarrollo.

En el marco del trabajo coordinado con los Organismos Regionales de Desarrollo, como parte del proceso de elaboración del Plan, se diseñó e instrumentó un mecanismo de trabajo  en el cual se destaca la participación activa de los actores claves de cada una de las regiones. Esto permitió que durante el Proceso de Consultas, a través de 198 mesas de trabajo, se diera la participación directa de 2.378 participantes, entre quienes se contaron gobernadores, alcaldes, y representantes de diferentes gremios, universidades, empresas y comunidades organizadas.
El Proceso de Consulta se desarrolló en dos fases. Una primera fase de diagnóstico, en la cual los actores clave definieron los problemas fundamentales y construyeron una visión compartida de la región para los próximos 20 años. Y una segunda fase, en la cual los actores clave y los ORD se reunieron nuevamente para validar las estrategias propuestas y determinar la prioridad de cada una de las acciones.
Esta es una nueva concepción del proceso de participación, donde la contribución democrática de los sectores involucrados y el nuevo rol de los ORD son claves para articular los planes nacionales, regionales, estadales y municipales que den respuesta a las necesidades sentidas de la población. A partir de ahora, los ORD serán responsables de planificar, coordinar, promover e investigar el proceso de formulación de los Planes de Desarrollo Regional, a través de la evaluación y diagnóstico de los problemas fundamentales de cada región, para lo cual deberán relacionarlos con los objetivos fijados en el Programa de Gobierno, dentro de los cinco polos fundamentales y sus equilibrios.
A los fines de la elaboración de los planes regionales, se realizó el análisis de cada región a partir de los cinco equilibrios, lo cual permitió ir construyendo -desde un enfoque sistémico- las interpretaciones compartidas por los diferentes actores. Con este proceso de consulta se materializó el precepto constitucional de la democracia participativa y se abrió un nuevo capítulo en la forma de concebir la elaboración de los
Planes de Desarrollo Regional.
La programación del   Proyecto Nacional se sustenta en la definición de tres ejes territoriales de desconcentración que darán lugar a una nueva ordenación del territorio, con la difusión de la actividad productiva en las zonas más idóneas de esos ejes; el propósito es ubicar en ellas un mayor volumen de población, a la cual se garantice unas condiciones de vida dignas. Esta programación  global tiene varias dimensiones:

Dimensión territorial: definición de los ejes de desarrollo y del sistema de ciudades que debe servir para articularlos; polarización y crecimiento de la población y desarrollo de infraestructura de comunicaciones que contribuya a generar las condiciones favorables a la inversión privada y los relacione entre sí y con el resto del país.

• Dimensión económica: búsqueda del aumento y diversificación de la producción del país, para incrementar el poder adquisitivo y procurar mayores oportunidades de empleo. Formación de recursos humanos y promoción de actividades atendiendo a las potencialidades de especialización de cada región, con asistencia técnica y financiera como objetivos importantes en esta estrategia.

Dimensión social: búsqueda de un mayor bienestar y calidad de vida para los habitantes de la red de centros poblados ubicados en los ejes de desconcentración, impulsando el mejoramiento de los servicios públicos, como salud, educación, vivienda, infraestructura urbana, entre otros.

Dimensión ambiental: protección del patrimonio natural como factor cada vez más importante para el desarrollo económico y social en las sociedades avanzadas del presente, por su caudal de posibilidades de generación de riqueza en el futuro inmediato. Los recursos naturales y el medio ambiente no deben contemplarse sólo desde la perspectiva de su conservación sino, también, de su contribución a la calidad de vida y al proceso de desarrollo. Se debe pasar de una concepción puramente utilitaria y defensiva a una actitud positiva, de puesta en valor. La rentabilidad social y económica de los recursos naturales y del ambiente del país, en un contexto de desarrollo sostenible, puede ser una de las más efectivas formas de contribuir a la desconcentración, tanto como a la diversidad productiva mediante la promoción de la industria y los servicios relacionados con el ambiente.

Dimensión institucional: visualizar el proceso de descentralización no sólo como un argumento político de acercar los ciudadanos a la toma de decisiones sobre su futuro, sino también como un medio para lograr una efectiva participación de las instituciones en la orientación del desarrollo de su territorio.

Dimensión internacional: especialmente importante para la seguridad, la integración con Latinoamérica y las relaciones con el resto del mundo. La estrategia de desconcentración debe tener en cuenta estos aspectos relevantes para el conjunto de la Nación.

Acciones Programación En El Ordenamiento Territorial

1.      Aumentar las actividades productivas y la población en áreas de desconcentración

El propósito fundamental de la política territorial en el período 2001-2007 estará destinado a fortalecer la capacidad para fijar e incrementar la población y las actividades económicas en las áreas de desconcentración (ejes de desarrollo y zonas especiales de desarrollo sustentable). A tales fines se deben lograr condiciones que permitan a la población alcanzar un adecuado nivel de calidad de vida y evitar su desplazamiento hacia grandes centros urbanos.

2.      Incrementar la superficie ocupada

La diversificación productiva en sectores como agricultura y agroindustria, forestal, turismo, energía –entre otros- y la localización más racional de la actividad económica en las zonas de desconcentración con base al uso racional de los recursos naturales, la dotación de tierras e insumos para la producción y la infraestructura de apoyo a la misma, representan esfuerzos fundamentales para la ocupación y consolidación del territorio.
La agricultura, por su parte, está reconocida como una actividad empleadora y descentralizadora en términos territoriales. De los 40 millones de hectáreas con vocación agrícola que existen en el país, actualmente se ocupa escasamente alrededor de un millón, mientras se importa una gran cantidad de productos agrícolas.
El aumento de la superficie cultivada y la protección de las áreas con potencial agrícola son requerimientos para el desarrollo del país, en tanto garantes del abastecimiento de productos alimenticios para la población.

3.      Mejorar la infraestructura física y social para todo el país.

Ocupar y consolidar el territorio de forma más equilibrada demanda la articulación de los centros de producción, con los centros de consumo y los centros de exportación a nivel nacional, por lo que se requiere emprender esfuerzos para la dotación y mejoramiento de la infraestructura de equipamiento urbano de los centros poblados; tal infraestructura es necesaria para garantizar las adecuadas condiciones de salud, educación y seguridad, sistemas de vialidad y transporte multimodal, redes de telecomunicaciones y sistemas de generación, transmisión y distribución de energía, que permitan el disfrute de una calidad de vida acorde con las exigencias de la sociedad contemporánea.

PRINCIPALES PROBLEMAS SOCIO-AMBIENTALES DE LA OCUPACION DEL ESPACIO GEOGRAFICO VENEZOLANO

Concentración de la población

El modelo de desarrollo adoptado por el país durante los últimos cuarenta años ha generado un proceso de ocupación territorial con marcada tendencia hacia la concentración de la población y de sus actividades productivas en un reducido número de núcleos urbanos. Esta desequilibra da ocupación del territorio nacional le ha restado dinamismo a la provincia y ha creado graves problemas sociales en sus principales ciudades.


Desequilibrios regionales

Los desequilibrios territoriales en Venezuela son excepcionalmente graves. En los estados centro-norte-costeros (D.F, Vargas, Miranda, Aragua, Carabobo) hay una excesiva concentración ya que en ellos se ha ubicado el 40% de la población, poco más del 70% de los establecimientos industriales y las tres cuartas partes del empleo manufacturero. Allí se genera más de la mitad del valor agregado en las diferentes actividades productivas, se acumula casi el 50% del capital fijo generador de más del 60% de la producción bruta no petrolera, todo ello en un espacio que ocupa menos del 2% del territorio nacional.
Los espacios al norte del Orinoco-Apure albergan un 90% de la población en la franja norte-costera (desde Zulia hasta Sucre), se concentra el 60% de la misma en apenas un 15%- de territorio La gravedad de los problemas generados por los desequilibrios regionales en Venezuela (estancamiento -migraciones - marginalidad) es hoy ajena a la discusión sobre nuestro modelo de desarrollo, víctima de las generalizaciones implantadas por el dogmatismo ideológico reciente, el cual no concibe otras argumentaciones que la macroeconómicas, ni otro ordenamiento social que el inducido por el libre mercado

Principales impactos socio-ambientales

1. Desplazamiento de los ecosistemas naturales por ecosistemas urbanos (parcialmente natural espacialmente artificial

 Amenazas, vulnerabilidad y riesgos. La mayoría de los centros urbanos ubicados en el área de concentración demográfica está emplazado en sitios con características ambientales muy frágiles, principalmente en relieves montañosos y/o costeros, sujetos a riesgos naturales, de naturalezas sísmica, geomorfológico (deslizamientos) e hidrológica (inundaciones) (Estevez, 2006; Vielma, 1997; Vivas, 1992, Zinck, 1980). El proceso de expansión física de las ciudades ha traído como consecuencia un desbordamiento del sitio original y la ocupación de tierras poco aptas para el urbanismo, como son laderas y colinas (cerros)  y, en muchos casos, riberas de ríos. Este tipo de emplazamiento es común en las ciudades localizadas en la Cordillera de los Andes y en la Cordillera de la Costa (Arismendi, 2008). Esto se traduce en una pérdida de la capacidad de soporte de los sitios urbanos originales y una tendencia a la ocupación de terrenos, en la mayoría de los casos frágiles, inestables, por lo general sujetos a riesgos naturales o antrópico y, además, en un avance desmesurado de la frontera urbana local. El ecosistema fundamentalmente natural, que rodea este tipo de ciudades (entorno) se trasforma paulatinamente en un ecosistema principalmente artificial o construido. Ejemplos significativos son los casos de San Cristóbal, Mérida, Valera y Trujillo, localizados en la Cordillera de los Andes (Amaya, 2005), y los casos de Caracas, Valencia, Maracay y del Litoral Central (Vargas), ubicados en la Cordillera de la Costa. En el caso de las ciudades andinas antes citadas, el sitio de éstas desbordó las terrazas en que se encuentran emplazadas y la tendencia es a la ocupación de las laderas montañosas que las rodean. En el caso de las ciudades centrales el sitio original desbordó los valles por ellas ocupados y la tendencia es al poblamiento de laderas y colinas y, en el caso particular de Valencia y Maracay, la tendencia es a ocupar las orillas del Lago de Valencia, con las consecuencias que ello acarrea. El la Isla de Margarita y otras áreas costeras es muy notorio la ocupación de antiguos cauces de ríos y quebradas. El poblamiento allí asentado es, en consecuencia, vulnerable a inundaciones pluviales y fluviales. Como un caso ocurrido recientemente en la Isla de Margarita, en temporada de lluvias, es frecuente las inundaciones producidas por desbordamiento de cursos de agua, afectando, distintas obras de infraestructuras y viviendas.
Un impacto, relacionado con la ocupación de las riberas de los ríos y otros cuerpos de agua, es la tendencia a desviar y / o canalizar los cursos de agua, lo cual, con el tiempo, contribuye a modificar los ritmos hidrológicos y acentuar el circulo vicioso de las inundaciones, pues, por lo general, se desvía o canaliza el río o quebrada para evitar las inundaciones, las cuales se reproducen en otros lugares. Por lo general, hay una tendencia en la población a personalizar en el curso de agua, y no en la ocupación de sus riberas, bajo el concepto de amenaza, la responsabilidad de dichas inundaciones, por lo que la solución (válida o no), es desviar o canalizar el curso de agua, obviando, en la mayoría de los casos, las ritmos y ciclos hidrológicos. Este es un hecho muy frecuente en las ciudades localizadas en áreas de montaña y costa, donde se construyen diques en las partes altas de las cuencas para canalizar agua, que al romperse, tiende a inundar ciudades ubicadas tierras abajo. Un caso notorio ocurre en las tierras bajas del río Chama, en las cercanías de su desembocadura en el Lago de Maracaibo.
Lo más importante, en todo caso, es su asociación con otros impactos, especialmente con el agotamiento de suelos, bosques y agua potable y, con la disminución de la capacidad de soporte de los sitios originales. El sitio de Caracas, especialmente la parte de las laderas montañosas, es uno de los más vulnerables del país.
En el caso del Distrito Metropolitano de Caracas, la mayoría de los ranchos y un alto número de urbanizaciones se erigen sobre laderas montañosas. Las áreas más vulnerables están ocupadas por ranchos. En el caso de eventos sísmicos (Caracas está en una zona de fallas –Pichao, Tacagua, El Ávila-) cerca de 90 % de los edificios que resultarían seriamente dañados están en áreas de barrios (barrios verticales) y cerca de 40 % de éstos están en pendientes.
 La vulnerabilidad, en consecuencia, no sólo está asociada a la ocupación de las laderas montañosas, sino también, a la no planificación de las construcciones y la falta de mantenimiento de los desagües. Los deslizamientos en las barriadas vienen dados, generalmente, porque en las montañas y laderas corren por igual las aguas de lluvia y las aguas servidas, siendo estas últimas las que generan más desgaste porque fluyen constantemente. En las urbanizaciones construidas en cerros, las aguas negras están canalizadas, pero sucede que, en algunos casos, están erigidas sobre cauces de quebradas que se creen inactivas. Los emplazamientos urbanos en las zonas costeras son igualmente vulnerables.
Gran parte de éstas amenazas, vulnerabilidad y riegos, para toda Venezuela, han sido estudiados reciente por Jiménez (2008), quién refuerza la particularidad de la precariedad ambiental en las áreas más pobladas del país.

2. Intensa sustitución o cambios bruscos en el uso de la tierra.

            Este fenómeno es muy significativo en el entorno de las principales ciudades localizadas en la Depresión del Táchira y en la de
Lara, y en las depresiones interiores (valles) de la Cordillera de los Andes así como en los valles de la Cordillera de La Costa. En el entorno de ciudades como Rubio (Táchira), Trujillo (Trujillo) y Tovar (Mérida), por ejemplo, ha ocurrido una intensa sustitución de usos agrícolas (cafetales) por usos urbanos; en los alrededores de Barquisimeto, Yaritagua y Chivacoa ha habido un desplazamiento de cultivos de caña de azúcar por espacios urbanizados; y, en los alrededores de Valencia y Maracay, en la Cuenca del lago de Valencia, extensas áreas de cultivos hortícola han sido desplazados por usos urbanos. Aquí es evidente como las formas de ocupación del espacio geográfico (especialmente de naturaleza urbana) transforman significativamente el entorno de las ciudades, incluido el peri-urbano.

3. Pérdida de suelos como recurso.

 El proceso de sustitución de usos en o los alrededores de las ciudades del área de concentración demográfica tiene varias aristas o dimensiones. En primer lugar, un patrón de cambio urbano-urbano (residencial por comercial, por ejemplo), que afecta, fundamentalmente, el interior de las ciudades y cuyo impacto más importante estriba en el deterioro de los cascos centrales o históricos de las ciudades más grandes del país, siendo notorio el caso de Caracas y Valencia; en segundo lugar, un patrón de cambio rural-urbano, en el cual, básicamente, áreas de cultivos son sustituidas por áreas residenciales  y, en tercer lugar, un patrón de cambio rural-rural, mediante el cual zonas boscosas u otro tipo de vegetación natural son sustituidas por áreas de cultivos orientados a satisfacer la demanda urbana. Este último caso es muy evidente en las áreas de concentración demográfica, pudiéndose citar como ejemplos las sustituciones de usos en los alrededores de San Cristóbal, El Vigía, las ciudades del piedemonte andino llanero (Barinas, Guanare, Acarigua), Barquisimeto, Caracas, Valencia y Maracay. Este fenómeno está intrínsecamente relacionado con el avance de la frontera agrícola en áreas peri-urbanas, con el fin de satisfacer la demanda urbana.

4. Pérdida de biodiversidad

 Concomitante con el desplazamiento de la frontera urbana hacia áreas de vegetación natural, es la pérdida de biodiversidad, consustancial con actividades incontroladas como la quema y deforestación. En el caso del Parque Nacional El Ávila, por ejemplo, principal zona protectora de Caracas, el porcentaje de bosques antiguos se ha reducido sustancialmente por la acción humana, propiciado por invasiones e incendios, lo cual ha provocado una disminución de las especies vivas de la zona. “Algunas especies de flora y otras de animales como el jaguar, el águila arpía, el cachicamo gigante y el paují ya se extinguieron y no se podrán recuperar.
El Libro Rojo de La Fauna Venezolana (Rodríguez y Suárez-Rojas, 2008), atribuye la pérdida de biodiversidad, en gran parte, a la expansión de la frontera urbana y a la concentración de población. En este libro se señala que la concentración de la población ha sentenciado algunas especies animales, en especial a los grandes vertebraos, por el impacto de la alta densidad de población, la contaminación, la deforestación y consecuente utilización de los suelos para usos agrícolas, lo cual ha incidido en una disminución del hábitat natural. Los autores del Libro Rojo ven con recelo la expansión de las ciudades, especialmente cuando no se prevén áreas verdes, o cuando ocurre un crecimiento de zonas residenciales en medio de áreas verdes sin la realización de un impacto ambiental, pues ocurre un desalojo de la fauna. La exfoliación vegetal y la contaminación, no sólo afecta a las aves, sino también a los mamíferos, siendo notorio, por ejemplo, la disminución de la fauna en Caracas y sus alrededores.

5. Desplazamiento del nivel de nubes y su influencia en el clima local.

Este fenómeno es muy particular de los ecosistemas urbanos de montaña, como consecuencia de un intenso poblamiento, sustitución de usos rurales por usos urbanos (deforestación) y un desplazamiento en altura del sitio de las ciudades, tal como ocurre en San Cristóbal, Mérida, Valera y Caracas, por ejemplo, lo cual, adicionalmente, genera micro-climas al interior de las ciudades.

6. Agudización de problemas relacionados con la disponibilidad de agua potable.

Este es un hecho muy notorio en las ciudades costeras y en las ciudades de montaña, donde la frontera urbana avanza inexorablemente hacia las fuentes de abastecimiento de agua –bosques, riveras de los cuerpos de agua- que rodean las ciudades. Esta situación es notoria en el área conurbada del Litoral central (Catia La Mar-Maiquetía-La Guaira-Macuto), San Cristóbal, Valencia, Maracay y Caracas y, también en las ciudades localizadas a orillas del lago de Maracaibo.

7. Emisión de gases de invernadero.

Según el Inventario Nacional de Emisiones de Gases, un total de 77 % de las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen en Venezuela, es generado por actividades del sector energético, como la quema de combustibles y el vertedero de gases a la atmósfera (emisiones de hidrocarburos al aire) producto de las actividades petroleras, siendo la Costa oriental del Lago de Maracaibo, la Península de Paraguaná, el área aledaña a Puerto Cabello, el eje Puerto La Cruz-El Tigre y los alrededores de Maturín .
Las actividades petroleras generan otros problemas ambientales de envergadura. Las descargas de aguas residuales, los riesgos de derrames de hidrocarburos, la disposición de lodos de perforación y otros residuos industriales son algunos de los aspectos de la actividad petrolera cotidiana susceptibles de degradar el ambiente.



PRINCIPALES PROBLEMAS SOCIO-AMBIENTALES DE LA OCUPACION DEL ESPACIO GEOGRAFICO VENEZOLANO

Concentración de la población

El modelo de desarrollo adoptado por el país durante los últimos cuarenta años ha generado un proceso de ocupación territorial con marcada tendencia hacia la concentración de la población y de sus actividades productivas en un reducido número de núcleos urbanos. Esta desequilibra da ocupación del territorio nacional le ha restado dinamismo a la provincia y ha creado graves problemas sociales en sus principales ciudades.


Desequilibrios regionales

Los desequilibrios territoriales en Venezuela son excepcionalmente graves. En los estados centro-norte-costeros (D.F, Vargas, Miranda, Aragua, Carabobo) hay una excesiva concentración ya que en ellos se ha ubicado el 40% de la población, poco más del 70% de los establecimientos industriales y las tres cuartas partes del empleo manufacturero. Allí se genera más de la mitad del valor agregado en las diferentes actividades productivas, se acumula casi el 50% del capital fijo generador de más del 60% de la producción bruta no petrolera, todo ello en un espacio que ocupa menos del 2% del territorio nacional.
Los espacios al norte del Orinoco-Apure albergan un 90% de la población en la franja norte-costera (desde Zulia hasta Sucre), se concentra el 60% de la misma en apenas un 15%- de territorio La gravedad de los problemas generados por los desequilibrios regionales en Venezuela (estancamiento -migraciones - marginalidad) es hoy ajena a la discusión sobre nuestro modelo de desarrollo, víctima de las generalizaciones implantadas por el dogmatismo ideológico reciente, el cual no concibe otras argumentaciones que la macroeconómicas, ni otro ordenamiento social que el inducido por el libre mercado

Principales impactos socio-ambientales

1. Desplazamiento de los ecosistemas naturales por ecosistemas urbanos (parcialmente natural espacialmente artificial

 Amenazas, vulnerabilidad y riesgos. La mayoría de los centros urbanos ubicados en el área de concentración demográfica está emplazado en sitios con características ambientales muy frágiles, principalmente en relieves montañosos y/o costeros, sujetos a riesgos naturales, de naturalezas sísmica, geomorfológico (deslizamientos) e hidrológica (inundaciones) (Estevez, 2006; Vielma, 1997; Vivas, 1992, Zinck, 1980). El proceso de expansión física de las ciudades ha traído como consecuencia un desbordamiento del sitio original y la ocupación de tierras poco aptas para el urbanismo, como son laderas y colinas (cerros)  y, en muchos casos, riberas de ríos. Este tipo de emplazamiento es común en las ciudades localizadas en la Cordillera de los Andes y en la Cordillera de la Costa (Arismendi, 2008). Esto se traduce en una pérdida de la capacidad de soporte de los sitios urbanos originales y una tendencia a la ocupación de terrenos, en la mayoría de los casos frágiles, inestables, por lo general sujetos a riesgos naturales o antrópico y, además, en un avance desmesurado de la frontera urbana local. El ecosistema fundamentalmente natural, que rodea este tipo de ciudades (entorno) se trasforma paulatinamente en un ecosistema principalmente artificial o construido. Ejemplos significativos son los casos de San Cristóbal, Mérida, Valera y Trujillo, localizados en la Cordillera de los Andes (Amaya, 2005), y los casos de Caracas, Valencia, Maracay y del Litoral Central (Vargas), ubicados en la Cordillera de la Costa. En el caso de las ciudades andinas antes citadas, el sitio de éstas desbordó las terrazas en que se encuentran emplazadas y la tendencia es a la ocupación de las laderas montañosas que las rodean. En el caso de las ciudades centrales el sitio original desbordó los valles por ellas ocupados y la tendencia es al poblamiento de laderas y colinas y, en el caso particular de Valencia y Maracay, la tendencia es a ocupar las orillas del Lago de Valencia, con las consecuencias que ello acarrea. El la Isla de Margarita y otras áreas costeras es muy notorio la ocupación de antiguos cauces de ríos y quebradas. El poblamiento allí asentado es, en consecuencia, vulnerable a inundaciones pluviales y fluviales. Como un caso ocurrido recientemente en la Isla de Margarita, en temporada de lluvias, es frecuente las inundaciones producidas por desbordamiento de cursos de agua, afectando, distintas obras de infraestructuras y viviendas.
Un impacto, relacionado con la ocupación de las riberas de los ríos y otros cuerpos de agua, es la tendencia a desviar y / o canalizar los cursos de agua, lo cual, con el tiempo, contribuye a modificar los ritmos hidrológicos y acentuar el circulo vicioso de las inundaciones, pues, por lo general, se desvía o canaliza el río o quebrada para evitar las inundaciones, las cuales se reproducen en otros lugares. Por lo general, hay una tendencia en la población a personalizar en el curso de agua, y no en la ocupación de sus riberas, bajo el concepto de amenaza, la responsabilidad de dichas inundaciones, por lo que la solución (válida o no), es desviar o canalizar el curso de agua, obviando, en la mayoría de los casos, las ritmos y ciclos hidrológicos. Este es un hecho muy frecuente en las ciudades localizadas en áreas de montaña y costa, donde se construyen diques en las partes altas de las cuencas para canalizar agua, que al romperse, tiende a inundar ciudades ubicadas tierras abajo. Un caso notorio ocurre en las tierras bajas del río Chama, en las cercanías de su desembocadura en el Lago de Maracaibo.
Lo más importante, en todo caso, es su asociación con otros impactos, especialmente con el agotamiento de suelos, bosques y agua potable y, con la disminución de la capacidad de soporte de los sitios originales. El sitio de Caracas, especialmente la parte de las laderas montañosas, es uno de los más vulnerables del país.
En el caso del Distrito Metropolitano de Caracas, la mayoría de los ranchos y un alto número de urbanizaciones se erigen sobre laderas montañosas. Las áreas más vulnerables están ocupadas por ranchos. En el caso de eventos sísmicos (Caracas está en una zona de fallas –Pichao, Tacagua, El Ávila-) cerca de 90 % de los edificios que resultarían seriamente dañados están en áreas de barrios (barrios verticales) y cerca de 40 % de éstos están en pendientes.
 La vulnerabilidad, en consecuencia, no sólo está asociada a la ocupación de las laderas montañosas, sino también, a la no planificación de las construcciones y la falta de mantenimiento de los desagües. Los deslizamientos en las barriadas vienen dados, generalmente, porque en las montañas y laderas corren por igual las aguas de lluvia y las aguas servidas, siendo estas últimas las que generan más desgaste porque fluyen constantemente. En las urbanizaciones construidas en cerros, las aguas negras están canalizadas, pero sucede que, en algunos casos, están erigidas sobre cauces de quebradas que se creen inactivas. Los emplazamientos urbanos en las zonas costeras son igualmente vulnerables.
Gran parte de éstas amenazas, vulnerabilidad y riegos, para toda Venezuela, han sido estudiados reciente por Jiménez (2008), quién refuerza la particularidad de la precariedad ambiental en las áreas más pobladas del país.

2. Intensa sustitución o cambios bruscos en el uso de la tierra.

            Este fenómeno es muy significativo en el entorno de las principales ciudades localizadas en la Depresión del Táchira y en la de
Lara, y en las depresiones interiores (valles) de la Cordillera de los Andes así como en los valles de la Cordillera de La Costa. En el entorno de ciudades como Rubio (Táchira), Trujillo (Trujillo) y Tovar (Mérida), por ejemplo, ha ocurrido una intensa sustitución de usos agrícolas (cafetales) por usos urbanos; en los alrededores de Barquisimeto, Yaritagua y Chivacoa ha habido un desplazamiento de cultivos de caña de azúcar por espacios urbanizados; y, en los alrededores de Valencia y Maracay, en la Cuenca del lago de Valencia, extensas áreas de cultivos hortícola han sido desplazados por usos urbanos. Aquí es evidente como las formas de ocupación del espacio geográfico (especialmente de naturaleza urbana) transforman significativamente el entorno de las ciudades, incluido el peri-urbano.

3. Pérdida de suelos como recurso.

 El proceso de sustitución de usos en o los alrededores de las ciudades del área de concentración demográfica tiene varias aristas o dimensiones. En primer lugar, un patrón de cambio urbano-urbano (residencial por comercial, por ejemplo), que afecta, fundamentalmente, el interior de las ciudades y cuyo impacto más importante estriba en el deterioro de los cascos centrales o históricos de las ciudades más grandes del país, siendo notorio el caso de Caracas y Valencia; en segundo lugar, un patrón de cambio rural-urbano, en el cual, básicamente, áreas de cultivos son sustituidas por áreas residenciales  y, en tercer lugar, un patrón de cambio rural-rural, mediante el cual zonas boscosas u otro tipo de vegetación natural son sustituidas por áreas de cultivos orientados a satisfacer la demanda urbana. Este último caso es muy evidente en las áreas de concentración demográfica, pudiéndose citar como ejemplos las sustituciones de usos en los alrededores de San Cristóbal, El Vigía, las ciudades del piedemonte andino llanero (Barinas, Guanare, Acarigua), Barquisimeto, Caracas, Valencia y Maracay. Este fenómeno está intrínsecamente relacionado con el avance de la frontera agrícola en áreas peri-urbanas, con el fin de satisfacer la demanda urbana.

4. Pérdida de biodiversidad

 Concomitante con el desplazamiento de la frontera urbana hacia áreas de vegetación natural, es la pérdida de biodiversidad, consustancial con actividades incontroladas como la quema y deforestación. En el caso del Parque Nacional El Ávila, por ejemplo, principal zona protectora de Caracas, el porcentaje de bosques antiguos se ha reducido sustancialmente por la acción humana, propiciado por invasiones e incendios, lo cual ha provocado una disminución de las especies vivas de la zona. “Algunas especies de flora y otras de animales como el jaguar, el águila arpía, el cachicamo gigante y el paují ya se extinguieron y no se podrán recuperar.
El Libro Rojo de La Fauna Venezolana (Rodríguez y Suárez-Rojas, 2008), atribuye la pérdida de biodiversidad, en gran parte, a la expansión de la frontera urbana y a la concentración de población. En este libro se señala que la concentración de la población ha sentenciado algunas especies animales, en especial a los grandes vertebraos, por el impacto de la alta densidad de población, la contaminación, la deforestación y consecuente utilización de los suelos para usos agrícolas, lo cual ha incidido en una disminución del hábitat natural. Los autores del Libro Rojo ven con recelo la expansión de las ciudades, especialmente cuando no se prevén áreas verdes, o cuando ocurre un crecimiento de zonas residenciales en medio de áreas verdes sin la realización de un impacto ambiental, pues ocurre un desalojo de la fauna. La exfoliación vegetal y la contaminación, no sólo afecta a las aves, sino también a los mamíferos, siendo notorio, por ejemplo, la disminución de la fauna en Caracas y sus alrededores.

5. Desplazamiento del nivel de nubes y su influencia en el clima local.

Este fenómeno es muy particular de los ecosistemas urbanos de montaña, como consecuencia de un intenso poblamiento, sustitución de usos rurales por usos urbanos (deforestación) y un desplazamiento en altura del sitio de las ciudades, tal como ocurre en San Cristóbal, Mérida, Valera y Caracas, por ejemplo, lo cual, adicionalmente, genera micro-climas al interior de las ciudades.

6. Agudización de problemas relacionados con la disponibilidad de agua potable.

Este es un hecho muy notorio en las ciudades costeras y en las ciudades de montaña, donde la frontera urbana avanza inexorablemente hacia las fuentes de abastecimiento de agua –bosques, riveras de los cuerpos de agua- que rodean las ciudades. Esta situación es notoria en el área conurbada del Litoral central (Catia La Mar-Maiquetía-La Guaira-Macuto), San Cristóbal, Valencia, Maracay y Caracas y, también en las ciudades localizadas a orillas del lago de Maracaibo.

7. Emisión de gases de invernadero.

Según el Inventario Nacional de Emisiones de Gases, un total de 77 % de las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen en Venezuela, es generado por actividades del sector energético, como la quema de combustibles y el vertedero de gases a la atmósfera (emisiones de hidrocarburos al aire) producto de las actividades petroleras, siendo la Costa oriental del Lago de Maracaibo, la Península de Paraguaná, el área aledaña a Puerto Cabello, el eje Puerto La Cruz-El Tigre y los alrededores de Maturín .
Las actividades petroleras generan otros problemas ambientales de envergadura. Las descargas de aguas residuales, los riesgos de derrames de hidrocarburos, la disposición de lodos de perforación y otros residuos industriales son algunos de los aspectos de la actividad petrolera cotidiana susceptibles de degradar el ambiente.


CONCLUSION

El modelo de desarrollo adoptado por el país durante los últimos cuarenta años ha generado un proceso de ocupación territorial con marcada tendencia hacia la concentración de la población y de sus actividades productivas en un reducido número de núcleos urbanos.
Esta desequilibrada ocupación del territorio nacional le ha restado dinamismo a la provincia y ha creado graves problemas sociales en sus principales ciudades
Los desequilibrios territoriales en Venezuela son excepcionalmente graves. En los estados centro-norte-costeros (D.F, Vargas, Miranda, Aragua, Carabobo) hay una excesiva concentración ya que en ellos se ha ubicado el 40% de la población, poco más del 70% de los establecimientos industriales y las tres cuartas partes del empleo manufacturero. Allí se genera más de la mitad del valor agregado en las diferentes actividades productivas, se acumula casi el 50% del capital fijo generador de más del 60% de la producción bruta no petrolera, todo ello en un espacio que ocupa menos del 2% del territorio nacional.
En este momento de cambios y construcción de un modelo de desarrollo más justo equitativo para todos los venezolanos, lo territorial no puede dejarse de lado, sobre todo si asumimos la democracia como el socialismo en toda su expresión.
En Venezuela se planteó la ordenación del territorio como estrategia válida de gestión ambiental. Y en esta investigación se presenta la modificación  y actualización del contenido del plan de ordenamiento territorial ambiental y la modificación de las acciones de programación en el ordenamiento territorial.


BIBLIOGRAFIA

·         La Propuesta de Hugo Chávez para transformar a Venezuela. Una Revolución Democrática
·         Ministerio De Planificación Y Desarrollo
Despacho del Viceministro de Planificación y Desarrollo Regional             Diciembre 2001
·         Proyecto De Ley Orgánica Para La Ordenación Y Gestión Del Territorio
·         Ley Orgánica Del Ambiente .Caracas, viernes 22 de diciembre de 2006
      No. 5.833 Extraordinario
·         Líneas Generales Del Plan De Desarrollo Nacional Económico Y Social De La Nación 2001-2007
·         egal2009.easyplanners.info/..
·         eventos.ula.ve/ciudadsostenible/
·         www.minci.gob.ve/
·         http://Cont:ejeorinocoapur@yahoo.es/w














No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada