Yo no estoy dispuesto a entregar mis armas en caso de que todos lo hagan. Yo me haré morir con los pocos que me acompañan porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no vivir como esclavos. (Augusto César Sandino).

sábado, 19 de marzo de 2011

MODIFICACION Y ACTUALIZACION DEL CONTENIDO DEL PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL AMBIENTAL






INDICE


·         Portada
·         Índice
·         Introducción
·         Modificación  y actualización del contenido del plan de ordenamiento territorial ambiental
·         La modificación del diagnostico, procedimiento e instrumentos
·         La  adecuación de la visión a futuro
·         La modificación de los objetivos
·         La modificación de las estrategias
·         La modificación de las acciones de programación
·         Conclusión
·         Bibliografía
·         Anexos

INTRODUCCION

El desarrollo económico y social de un país no puede verse separado de su concreción territorial, la abstracción que representan las magnitudes económicas no puede hacer olvidar que la vida de las personas y la actividad productiva tienen un fuerte anclaje en el espacio; cada modelo de desarrollo se plasma en una forma específica de ordenamiento territorial, en cuyo marco la actividad económica se nutre de recursos naturales y culturales de cada territorio y refleja formas y capacidades concretas para aprovecharlos y valorizarlos.

El principal aspectos a considerar en una política territorial es la calidad ambiental, cuyo deterioro se originó por el inadecuado enfoque aplicado para contrarrestarlo. La defensa aislada del ambiente ha sido una batalla perdida; es necesario hacer compatibles el ambiente, la calidad de vida y el desarrollo.

Dentro de este marco, se presenta la modificación del plan de ordenamiento territorial el cual  plantea los elementos fundamentales que se deben considerar, desde la política territorial, para articular un modelo de desarrollo sostenible, con actuaciones a corto, mediano y largo plazos en lo económico, social, político-institucional, territorial e internacional, que  permita lograr los niveles de calidad de vida que la población venezolana se merece.

En esta investigación se presentan las diferentes modificaciones en el nuevo Plan De Ordenamiento Territorial Ambiental


MODIFICACION  Y ACTUALIZACION DEL CONTENIDO DEL PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL AMBIENTAL

La Historia De La Ordenación Territorial Venezolana De Los Últimos Años estuvo marcada por una progresiva disminución de la función de planificación del Estado, una excesiva centralización de funciones en manos de instancias del Poder Central y una concentración de las mismas en una pequeña porción del territorio nacional.
Los diversos intentos por delinear un Plan Nacional de Desarrollo no se mantuvieron en el tiempo, pues estuvieron sujetos a cambios de administración que reiteradamente confundieron las funciones de Estado con las funciones de Gobierno y abandonaron el rumbo trazado sin explicación o justificación. Los ejemplos que ilustran esta realidad son numerosos; entre ellos se pueden mencionar la creación de un polo de desarrollo en Ciudad Guayana, la regionalización del país y la creación del Eje Orinoco-Apure.
Durante el período 1968-1973 se regionalizó el país, se elaboraron planes y se crearon instituciones regionales con el objetivo de lograr una mayor ordenación territorial. Posteriormente, este proceso se fue haciendo más ineficiente hasta prácticamente desaparecer. Sin embargo, dejó un legado de estudios y personal capacitado que ayudará a facilitar la reintroducción de la planificación territorial en el país, permitiendo subsanar aquellos errores originales que incidieron en su declinación. En esa etapa, las decisiones se centralizaron en la Presidencia de la República, y la participación de los gobiernos estadales y municipales dependía de la administración central.
En el año 1989 se inició el proceso de descentralización, el cual constituyó un importante avance en la modernización del país. La descentralización emprendida durante esa última década se puede calificar como un proceso complejo y al mismo tiempo beneficioso; su primer gran alcance, la elección directa de gobernadores y alcaldes, fue un paso fundamental para la consolidación y el desarrollo de los gobiernos estadales y locales, así como para la asignación y traspaso de recursos para la realización de proyectos e inversiones.
Los posibles efectos beneficiosos de las medidas de descentralización se vieron neutralizados por los efectos concentradores, en lo territorial, de los paquetes de medidas macroeconómicas instrumentadas en los últimos años y por la ausencia de una auténtica estrategia de desarrollo regional que dotara de contenido sustantivo a ese proceso de descentralización. Consecuentemente, no se logró superar la concentración del desarrollo nacional en una pequeña porción del territorio, y se mantuvo al resto del país prácticamente desatendido, por lo que es necesario profundizar la descentralización, mediante una estrategia de desconcentración, para evitar que se abandone un proceso de gran importancia para el desarrollo del país.
Los diferentes planes de ajuste que se pusieron en práctica en 1989 y en 1994, además de no lograr sus objetivos macroeconómicos, produjeron una contracción en el producto, el empleo y el salario real, la cual estuvo acompañada de un aumento sustancial de la tasa inflacionaria, e incluyó incrementos en los costos de transporte.
El impacto de las medidas disminuyó significativamente los sectores de actividad, en particular el agrícola que resultó el más afectado de todos los sectores al incrementarse sustancialmente sus costos de producción mientras se abrieron indiscriminadamente las importaciones. Las ciudades intermedias de base económica agrícola, como Barinas, Santa Bárbara, Calabozo, Machiques, Carora, San Felipe, Acarigua-Araure, Guanare, San Carlos, Valle de la Pascua, San Fernando, El Tigre y Maturín, perdieron el dinamismo que habían experimentado en años anteriores, lo cual generó migraciones hacia las grandes ciudades y agudizó el problema de sus cinturones de miseria. Adicionalmente, la actividad agrícola en El Tigre y Maturín, anteriormente muy próspera, se vio aún más perjudicada por el impacto de una apertura petrolera concebida sólo en términos del interés rentista, con abstracción de lo social y lo ambiental. El impacto de la política agraria sobre los desequilibrios territoriales fue de gran profundidad y hoy requiere una redefinición.
La recesión acusada por el sector industrial generó desempleo en las grandes ciudades, especialmente en el eje Caracas-Maracay-Valencia, lo cual, aunado a las migraciones provenientes de las zonas agrícolas, contribuyó a la multiplicación de las áreas marginales preexistentes.
La inseguridad generada por el auge de la marginalidad y el incremento de los costos turísticos en un país dolarizado, así como la ausencia de un mínimo de planificación territorial y protección ambiental en las zonas turísticas, frenaron la afluencia del turismo extranjero y afectaron negativamente el interno. Estos factores provocaron una fuerte distorsión de la actividad turística y el desarrollo social en el área de Margarita y Puerto La Cruz, lo cual se sustenta, a la vez, en actividades ilícitas, como el lavado de dólares y el tráfico de drogas. Generaron, asimismo, una disminución de la actividad turística en los Andes y las zonas costeras, con el consecuente desempleo y disminución del efecto distribuidor del ingreso del centro a la provincia, el cual había contribuido a frenar la tradicional dinámica poblacional concentradora.
El amplio potencial de desarrollo regional en la periferia del país, que podría generar los intercambios fronterizos con Colombia, Brasil y el Caribe, se vio minimizado por la poca capacidad del Estado de ejercer un control efectivo sobre ese proceso. De igual manera, la explotación descontrolada de minerales en las zonas fronterizas y en todo el sur del país generó un grave deterioro de los altísimos valores ambientales y de biodiversidad existentes en esas zonas.
Algo análogo ocurrió debido al fuerte impacto ambiental de la trayectoria seguida. El deterioro del medio urbano fue simultáneo al deterioro del nivel de vida en las ciudades y al crecimiento incontrolado de viviendas sin las mínimas condiciones de saneamiento. Por otro lado, la ausencia de una política ambiental clara impidió valorizar adecuadamente nuestros recursos naturales que, en un marco de desarrollo sostenible, hubieran podido constituir un factor de impulso a la desconcentración y, al mismo tiempo, colaborar con la diversidad productiva y al desarrollo de actividades de futuro.
Como ejemplo, se puede mencionar que las zonas boscosas de Venezuela pasaron de un promedio estimado de tala de 245 mil hectáreas, en la década de los 70, a 600 mil hectáreas por año, en los 80´s , lo que significó la destrucción de 6 millones de hectáreas de bosque en ese período. Durante el periodo 1990- 1995, la tala de zonas boscosas llegó a una hectárea por minuto  en el país, razón por la cual Venezuela se convirtió en una de las naciones con más alta tasa de destrucción de bosques en América Latina. De continuar esta tendencia, en menos de un siglo Venezuela se convertirá en un desierto, situación que define la ligereza con la cual se ha manejado el sector forestal venezolano. Entre 1980 y 1998, el 60% de los 8 millones de hectáreas catalogadas como agrícolas eran tierras originalmente cubiertas de bosques5, donde el 5% de los dueños de tierras acaparan el 75% de las tierras, mientras que el 75% de los propietarios sólo poseen el 6% de las mismas6. A 40 años de su promulgación, la Reforma Agraria se ha convertido en un mito lejano de las necesidades nacionales.
En síntesis, las medidas de ajuste macroeconómico y el "dejar hacer" propio del modelo adoptado por el Estado venezolano, resultaron ampliamente concentradoras en lo territorial y negadores en la práctica de las ventajas de la descentralización. De esta experiencia se puede aprender que, sin una integración de las políticas económicas, sociales y ambientales en lo territorial, no se lograrán resultados socialmente beneficiosos en ninguno de los campos.
A partir de lo anterior, resulta evidente que las decisiones adecuadamente planificadas en los ámbitos económicos, sociales y ambientales en el territorio son las que pueden estimular un proceso de ocupación territorial más equilibrado que el ocurrido y, por tanto, las políticas territoriales dirigidas al logro de tales fines, pero formuladas al margen de esas consideraciones, tienden a ser inefectivas y a perder vigencia en poco tiempo. La adopción y puesta en práctica de una estrategia global, cualquiera que sea, sin prever sus consecuencias territoriales, estará siempre sujeta a imprecisiones que conducen a profundizar la brecha de los desequilibrios territoriales.
La estrategia de descentralización desconcentrada es una propuesta que intenta dar respuesta a los desaciertos aquí planteados.
Por su parte, el Plan Nacional de Ordenación del Territorio decretado el 30 de Octubre de 1998 se considera como una certera iniciativa, y su contenido es insumo de esta propuesta en aquellos aspectos que contribuyen con la imagen objetivo perseguido y la estrategia de descentralización desconcentrada.
Nuevo Contenido Del Plan De Ordenamiento Territorial Ambiental
Los antecedentes del Plan Nacional de Desarrollo Regional, PNDR, 2001-2007 se encuentran en la propuesta contenida en el Programa de Gobierno presentado por el Presidente Hugo Chávez Frías en 1998 y en los logros alcanzados a partir de la toma de posesión en febrero de 1999, los cuales se expresan en el Programa Económico de Transición 1999-2000 y en el Programa Económico Nacional 2000.
El proceso de planificación regional propuesto se orienta a considerar el territorio como elemento fundamental para articular un modelo de desarrollo sostenible, a través de la estrategia de descentralización y desconcentración territorial. Esto procura la construcción de una sociedad cuyas orientaciones fundamentales sean la democracia participativa, la transformación productiva y la equidad, en la búsqueda de un desarrollo más equilibrado y sostenible, lo cual generará una mejor distribución de población y actividades en el territorio, a fin de lograr mayor equidad en la distribución del ingreso, a partir del aprovechamiento de las potencialidades de las diferentes regiones.
De lo anterior surge la urgente necesidad de dar un nuevo enfoque a la descentralización, profundizando su proceso bajo la óptica de una estrategia desconcentradora; es decir, hacer uso de ella con el propósito de aprovechar las potencialidades del país para lograr una distribución más equilibrada y sostenible de las actividades productivas, las inversiones y la población en el territorio nacional. Esta estrategia diseñada por el Gobierno Nacional se sustenta en la búsqueda de cinco equilibrios:
Equilibrio Económico
Se orienta a desarrollar un modelo económico que permita la producción global de riqueza y la justicia en su disfrute, es decir la construcción de una sociedad equitativa, justa y próspera, para lo cual es necesario establecer una economía humanista, autogestionaria y competitiva.
Equilibrio Social
 Se orienta, no sólo a corregir las enormes diferencias que afectan a nuestra sociedad con su gran carga de exclusión e injusticia social sino, también, al desarrollo pleno del ciudadano en los aspectos relativos al ejercicio de la democracia.
Equilibrio Político Institucional
 Se orienta a promover la transformación del marco institucional dentro del cual los actores políticos, sociales y económicos hacen sus planes y toman sus decisiones.
 • Equilibrio Territorial
 Se orienta a desarrollar un modelo de ocupación del territorio mediante la estrategia de descentralización desconcentrada, a partir del potencial y las restricciones ambientales y culturales del mismo.
Equilibrio Internacional:
Se orienta a lograr la adecuada inserción de Venezuela en el ámbito internacional y el impulso a la integración de las naciones latinoamericanas y caribeñas, en lo económico, lo territorial y lo energético.

LA MODIFICACION DEL DIAGNOSTICO, PROCEDIMIENTO E INSTRUMENTOS
En el marco del trabajo coordinado con los Organismos Regionales de Desarrollo, como parte del proceso de elaboración del Plan, se diseñó e instrumentó un mecanismo de trabajo  en el cual se destaca la participación activa de los actores claves de cada una de las regiones. Esto permitió que durante el Proceso de Consultas, a través de 198 mesas de trabajo, se diera la participación directa de 2.378 participantes, entre quienes se contaron gobernadores, alcaldes, y representantes de diferentes gremios, universidades, empresas y comunidades organizadas.
El Proceso de Consulta se desarrolló en dos fases. Una primera fase de diagnóstico, en la cual los actores clave definieron los problemas fundamentales y construyeron una visión compartida de la región para los próximos 20 años. Y una segunda fase, en la cual los actores clave y los ORD se reunieron nuevamente para validar las estrategias propuestas y determinar la prioridad de cada una de las acciones.
Esta es una nueva concepción del proceso de participación, donde la contribución democrática de los sectores involucrados y el nuevo rol de los ORD son claves para articular los planes nacionales, regionales, estadales y municipales que den respuesta a las necesidades sentidas de la población. A partir de ahora, los ORD serán responsables de planificar, coordinar, promover e investigar el proceso de formulación de los Planes de Desarrollo Regional, a través de la evaluación y diagnóstico de los problemas fundamentales de cada región, para lo cual deberán relacionarlos con los objetivos fijados en el Programa de Gobierno, dentro de los cinco polos fundamentales y sus equilibrios.
A los fines de la elaboración de los planes regionales, se realizó el análisis de cada región a partir de los cinco equilibrios, lo cual permitió ir construyendo -desde un enfoque sistémico- las interpretaciones compartidas por los diferentes actores. Con este proceso de consulta se materializó el precepto constitucional de la democracia participativa y se abrió un nuevo capítulo en la forma de concebir la elaboración de los Planes de Desarrollo Regional.

LA  ADECUACION DE LA VISION A FUTURO
La nueva visión del desarrollo territorial que se presenta está dirigida a promover, por vía de la descentralización desconcentrada, un desarrollo humano sostenible es decir, un mejoramiento de la distribución territorial del ingreso, sobre la base del aprovechamiento de las potencialidades de cada región que se exprese, espacialmente, en una ocupación racional, armónica y eficiente del territorio para lograr una distribución equilibrada de las actividades productivas, las inversiones para las generaciones actual y futura y un verdadero desarrollo institucional, a fin de avanzar hacia una sociedad democrática.
Sobre la base de las condiciones geográficas, económicas, culturales y ambientales existentes, las acciones  del Gobierno Nacional, en el orden territorial, se apoya en los siguientes elementos:
Fachadas de integración
 Amazónica, Andina y Caribeña, que permitirán favorecer tanto el desarrollo de las regiones fronterizas como la comunicación con los países vecinos, a través de la integración de los grandes ejes fluviales y del transporte ferroviario, terrestre, aéreo y marítimo.
Ejes de desconcentración
 Occidental, Orinoco-Apure y Oriental, que conforman regiones programa cuyos recursos serán dirigidos a la ejecución de obras de infraestructura y al mejoramiento de los servicios públicos en los centros poblados ubicados a lo largo de cada uno, a los efectos de generar condiciones favorables para la inversión privada.
Dinámica regional
Privilegiará las actividades productivas de acuerdo a la vocación y potencial propios de cada región, tomando en consideración los sectores definidos como dinamizadores, es decir, pequeña y mediana industria, agricultura y agroindustria, minería, petróleo y petroquímica, turismo, e infraestructura y servicios.
LA MODIFICACIÓN DE LOS OBJETIVOS
La realidad del inadecuado proceso de ocupación territorial, expresión física de la relación entablada entre la sociedad venezolana y su entorno, el conocimiento de la estructura organizativa del sector público y de la sociedad civil, apuntan hacia la necesidad de introducir cambios en la formulación de políticas y estrategias orientadas al logro de objetivos y metas específicas de desarrollo territorial.
El objetivo final será un desarrollo más equilibrado del territorio, generando, en unos casos, y potenciando, en otros, una dinámica en la población favorable a las áreas de desconcentración. A tales fines, será necesario lograr condiciones que permitan afianzar la población en tales áreas, para lo cual se requiere haber alcanzado dos objetivos de nivel inferior: la generación de nuevos empleos y un aumento del ingreso y el bienestar en dichas zonas.
El objetivo de tercer nivel, mayor crecimiento y desarrollo económico en las áreas de desconcentración, será el que posibilite tanto una distribución del empleo y el ingreso más equitativa, como una recaudación más eficiente.
La base de esta estructura de objetivos está conformada por tres objetivos operativos: la capacitación profesional de la población, la promoción de actividades productivas y un mayor financiamiento en las áreas seleccionadas, todo lo cual, junto a la mejora y desarrollo de la infraestructura física y social y las comunicaciones, en la base, completa las relaciones entre objetivos de distinto nivel que expresan la coherencia interna del Plan.
Este planteamiento se expresa mediante la estrategia de descentralización desconcentrada, que permita sustentar en función de recursos, potencialidades y orientaciones productivas el crecimiento y desarrollo de los espacios del territorio menos favorecidos. Se pretende, así, la promoción de la diversificación económica bien entendida, es decir, dentro de un contexto nacional de especialización espacial y complementariedad productiva, de mayor equidad social y de mejor gestión ambiental.
La nueva política territorial esta dirigida a disminuir los desequilibrios territoriales, modificando el patrón de poblamiento, consolidando y diversificando la actividad económica a lo largo del país en armonía con la vocación específica y ventajas comparativas de cada región, racionalizando los criterios de inversión, distribución y recaudación de recursos públicos, e incentivando la inversión.

LA MODIFICACION DE LAS ESTRATEGIAS
Para la implementación de la estrategia territorial, se requiere de un marco institucional que permita dotar al Estado de instituciones que coordinen el proceso de planificación, ejecución, seguimiento y control de la misma.
Dentro del proceso de formulación del Plan Nacional de Desarrollo Regional 2001-2007, el Ministerio de Planificación y Desarrollo se propuso la reactivación de dichos Organismos Regionales de Desarrollo para orientar la actividad de planificación en aquellos ámbitos que sobrepasan las competencias de los gobiernos estadales y locales, a objeto de coordinar y compatibilizar los requerimientos de los diferentes estados y municipios con los de la Nación. Al atender varios estados, los ORD adquieren un carácter dinámico en este caso, las regiones se agruparon, fundamentalmente, a efectos de la nueva estrategia territorial, en conocimiento de que existen diferencias entre la regionalización establecida en el instrumento legal vigente en la materia -Decreto Nº 478 del 08-01-80- y la propuesta que se presenta en este documento. Las competencias de tales organismos incluyen las siguientes:
Planificación del Desarrollo Regional
 Elaboración de planes, programas y proyectos regionales de desarrollo, con la consecuente captación y/o asignación de recursos, a través de diferentes fuentes de financiamiento.
Promoción del Desarrollo Regional
 Instrumentación de estrategias para la promoción de las ventajas comparativas y oportunidades para la inversión regional, haciendo énfasis en los sectores dinamizadores y el estímulo de las fuerzas desconcentradora. Igualmente, promover el intercambio entre los diferentes actores regionales, nacionales e internacionales que contribuyan con el establecimiento de diversas iniciativas de desarrollo regional.
Investigación, Evaluación y Seguimiento
Generación y difusión de conocimiento sobre las ventajas, potencialidades y oportunidades de las regiones, mediante la elaboración de estudios y la evaluación de planes, programas y proyectos regionales de desarrollo que garanticen su factibilidad económica, social y ambiental. Igualmente, mantenimiento de un banco regional de proyectos y monitoreo constante de proyectos que se estén ejecutando, para determinar el cumplimiento de las metas y medir los resultados obtenidos.
Capacitación, Asesoría y Asistencia Técnica
 Formación de recursos humanos para la planificación del desarrollo regional y el desempeño en la transferencia de funciones en gobernaciones y alcaldías.
Coordinación de Entes Ejecutores y Comunidades
 Coordinación de recursos, competencias y acciones del sector público y privado para el logro de objetivos comunes a los diferentes organismos y comunidades de los estados y municipios de las regiones, en función del Plan Nacional de Desarrollo.

LA MODIFICACION DE LAS ACCIONES DE PROGRAMACION
La programación del   Proyecto Nacional se sustenta en la definición de tres ejes territoriales de desconcentración que darán lugar a una nueva ordenación del territorio, con la difusión de la actividad productiva en las zonas más idóneas de esos ejes; el propósito es ubicar en ellas un mayor volumen de población, a la cual se garantice unas condiciones de vida dignas. Esta programación  global tiene varias dimensiones:
• Dimensión territorial: definición de los ejes de desarrollo y del sistema de ciudades que debe servir para articularlos; polarización y crecimiento de la población y desarrollo de infraestructura de comunicaciones que contribuya a generar las condiciones favorables a la inversión privada y los relacione entre sí y con el resto del país.
• Dimensión económica: búsqueda del aumento y diversificación de la producción del país, para incrementar el poder adquisitivo y procurar mayores oportunidades de empleo. Formación de recursos humanos y promoción de actividades atendiendo a las potencialidades de especialización de cada región, con asistencia técnica y financiera como objetivos importantes en esta estrategia.
• Dimensión social: búsqueda de un mayor bienestar y calidad de vida para los habitantes de la red de centros poblados ubicados en los ejes de desconcentración, impulsando el mejoramiento de los servicios públicos, como salud, educación, vivienda, infraestructura urbana, entre otros.
• Dimensión ambiental: protección del patrimonio natural como factor cada vez más importante para el desarrollo económico y social en las sociedades avanzadas del presente, por su caudal de posibilidades de generación de riqueza en el futuro inmediato. Los recursos naturales y el medio ambiente no deben contemplarse sólo desde la perspectiva de su conservación sino, también, de su contribución a la calidad de vida y al proceso de desarrollo. Se debe pasar de una concepción puramente utilitaria y defensiva a una actitud positiva, de puesta en valor. La rentabilidad social y económica de los recursos naturales y del ambiente del país, en un contexto de desarrollo sostenible, puede ser una de las más efectivas formas de contribuir a la desconcentración, tanto como a la diversidad productiva mediante la promoción de la industria y los servicios relacionados con el ambiente.
• Dimensión institucional: visualizar el proceso de descentralización no sólo como un argumento político de acercar los ciudadanos a la toma de decisiones sobre su futuro, sino también como un medio para lograr una efectiva participación de las instituciones en la orientación del desarrollo de su territorio.
• Dimensión internacional: especialmente importante para la seguridad, la integración con Latinoamérica y las relaciones con el resto del mundo. La estrategia de desconcentración debe tener en cuenta estos aspectos relevantes para el conjunto de la Nación.


CONCLUSION

La historia de la ordenación territorial venezolana de los últimos años estuvo marcada por una progresiva disminución de la función de planificación del Estado, una excesiva centralización de funciones en manos de instancias del Poder Central y una concentración de las mismas en una pequeña porción del territorio nacional.
Los diversos intentos por delinear un Plan Nacional de Desarrollo no se mantuvieron en el tiempo, pues estuvieron sujetos a cambios de administración que reiteradamente confundieron las funciones de Estado con las funciones de Gobierno y abandonaron el rumbo trazado sin explicación o justificación.
Durante el período 1968-1973 se regionalizó el país, se elaboraron planes y se crearon instituciones regionales con el objetivo de lograr una mayor ordenación territorial. Posteriormente, este proceso se fue haciendo más ineficiente hasta prácticamente desaparecer.
En el año 1989 se inició el proceso de descentralización, el cual constituyó un importante avance en la modernización del país. La descentralización emprendida durante esa última década se puede calificar como un proceso complejo y al mismo tiempo beneficioso; su primer gran alcance, la elección directa de gobernadores y alcaldes, fue un paso fundamental para la consolidación y el desarrollo de los gobiernos estadales y locales, así como para la asignación y traspaso de recursos para la realización de proyectos e inversiones.

Los posibles efectos beneficiosos de las medidas de descentralización se vieron neutralizados por los efectos concentradores, en lo territorial, de los paquetes de medidas macroeconómicas instrumentadas en los últimos años y por la ausencia de una auténtica estrategia de desarrollo regional que dotara de contenido sustantivo a ese proceso de descentralización

En síntesis, las medidas de ajuste macroeconómico y el "dejar hacer" propio del modelo adoptado por el Estado venezolano, resultaron ampliamente concentradoras en lo territorial y negadores en la práctica de las ventajas de la descentralización. De esta experiencia se puede aprender que, sin una integración de las políticas económicas, sociales y ambientales en lo territorial, no se lograrán resultados socialmente beneficiosos en ninguno de los campos.

A partir de lo anterior, resulta evidente que las decisiones adecuadamente planificadas en los ámbitos económicos, sociales y ambientales en el territorio son las que pueden estimular un proceso de ocupación territorial más equilibrado que el ocurrido y, por tanto, las políticas territoriales dirigidas al logro de tales fines, pero formuladas al margen de esas consideraciones, tienden a ser inefectivas y a perder vigencia en poco tiempo. La adopción y puesta en práctica de una estrategia global, cualquiera que sea, sin prever sus consecuencias territoriales, estará siempre sujeta a imprecisiones que conducen a profundizar la brecha de los desequilibrios territoriales. La estrategia de descentralización desconcentrada es una propuesta que intenta dar respuesta a los desaciertos aquí planteados
El Plan Nacional de Ordenación del Territorio decretado el 30 de Octubre de 1998 se considera como una certera iniciativa
Los antecedentes del Plan Nacional de Desarrollo Regional, PNDR, 2001-2007 se encuentran en la propuesta contenida en el Programa de Gobierno presentado por el Presidente Hugo Chávez Frías en1998 y en los logros alcanzados a partir de la toma de posesión en febrero de 1999, los cuales se expresan en el Programa Económico de Transición 1999-2000 y en el Programa Económico Nacional 2000.

El proceso de planificación regional propuesto se orienta a considerar el territorio como elemento fundamental para articular un modelo de desarrollo sostenible, a través de la estrategia de descentralización y desconcentración territorial


BIBLIOGRAFÍA


·         Plan Nacional De Desarrollo Regional 2001 – 2007
·         vitalis.ne
·         planificacionestrategicamunicipal.blogspot.com
·         www.minci.gob.ve
·         www.ucla.edu.v
·         www.minamb.gob.ve










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