Yo no estoy dispuesto a entregar mis armas en caso de que todos lo hagan. Yo me haré morir con los pocos que me acompañan porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no vivir como esclavos. (Augusto César Sandino).

sábado, 19 de marzo de 2011

ANTECEDENTES DEL PROCESO DE ORDENAMIENTO AMBIENTAL DEL ESPACIO GEOGRÁFICO VENEZOLANO



Introducción
El  planeta tierra, contaminado y deteriorado por el ser humano, sufre en la actualidad un importante y preocupante deterioro a causa de diversos sistemas de explotación económica y de consumismo irracional por parte de las grandes potencias industriales, lo que ha ocasionado verdaderas amenazas como el calentamiento global que atentan contra la permanencia de la vida humana.
Ante este escenario, el Gobierno Bolivariano, que basa sus políticas en un pensamiento socialista que lleva inmersa la conservación, impulsa a través del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente (MinAmb), un Plan Nacional de Ordenación del Territorio, que será una plataforma fundamental para potenciar las economías de las regiones y dispersar o agrupar, de acuerdo al espacio territorial, a las poblaciones para así llevar a cabo un verdadero desarrollo sustentable, que además no coloque en riesgo los recursos naturales y la biodiversidad de nuestra geografía. 
En este trabajo se presentan temas de interés relevante para el conocimiento de la gestión ambiental, es de suma importancia conocer los antecedentes del Ordenamiento Territorial Ambiental en el contexto Nacional a igual que las estrategias planteadas por el gobierno nacional, regional y local para llevar adelante un plan de Ordenamiento en beneficio del la sociedad en concordancia con el ambiente. Otro punto a tratar son los principales problemas socioambientales por causa de la ocupación del espacio geográfico.


ANTECEDENTES DEL PROCESO DE ORDENAMIENTO AMBIENTAL DEL ESPACIO GEOGRÁFICO VENEZOLANO
En Venezuela se planteó la ordenación del territorio como estrategia válida de gestión ambiental. Sin embargo, sus resultados no respondieron  a las expectativas que inicialmente se tuvieron a mediados de la década de 1970. Como alternativa se planteó la planificación ambiental, de marcado acento ecologista, relegando los componentes sociales y económicos del territorio, lo cual ha generado numerosas críticas entre diversos actores del Estado, como administradores del proceso de planificación, y las comunidades como entes afectados por las decisiones del Estado. En este contexto, surge la planificación territorial - ambiental como una manera de combinar provechosamente las bondades de la ordenación del territorio y de la gestión ambiental.
A su vez, existía  una amplia discusión acerca del significado y alcance del desarrollo sostenible, sin que se haya podido operacionalizar en políticas y estrategias concretas que fuesen  viables económica y socialmente.
En Venezuela el interés por la dimensión territorial del desarrollo, como ámbito más amplio que el urbanístico y como marco de concreción espacial de las políticas económicas y sociales, cobró auge con la institucionalización de la política de regionalización administrativa promovida por el Ejecutivo Nacional a finales de la década de 1960. Insurge la planificación regional impulsada por la CEPAL como una modalidad aproximada a los requerimientos de la planificación económica y social y del desarrollo físico - espacial para espacios menores al nacional.
El proceso de ordenación del territorio está regulado en Venezuela por un conjunto de leyes de carácter orgánico.
A pesar de que el  proceso de ordenación del territorio había  estado articulado a una serie de instrumentos y mecanismos para controlar la ocupación y uso del territorio, no había  sido eficiente en la evaluación de los impactos que causan las actividades económicas sobre el ambiente, ni en la eliminación de problemas sustantivos que afectan a la sociedad, a la configuración territorial y al ambiente en general.
Ya a mediados de la década de 1980 diversos agentes del sector público y de instituciones académicos se interrogaron por los efectos de la promoción de actividades económicas y obras de infraestructura sobre la base de sustentación ecológica, y cuestionan a la ordenación del territorio por los escasos logros obtenidos en cuanto a prevenir y mitigar los impactos ambientales causados y sobre la eficiencia en la ocupación del territorio.
Como mecanismo se plantea una nueva modalidad de planificación: la ambiental, y como instrumento, el plan de gestión ambiental. Es un enfoque que se articula al concepto de ecodesarrollo, entendido fundamentalmente como la direccionalidad que el Estado, en comunión con los agentes de la sociedad civil, debe darle a la definición y ejecución de las políticas de desarrollo económico y social en consideración con las condiciones e interacciones entre los sistemas socioeconómicos y los ecosistemas naturales, a fin de lograr objetivos relacionados con la calidad de vida, el manejo de recursos naturales y la preservación del ambiente.
Esta modalidad de planificación fue  enriquecedora en el análisis de los sistemas ambientales venezolanos, en el desarrollo de una normativa ambiental de carácter administrativo y penal, en el perfeccionamiento de las metodologías de evaluación de impactos ambientales y en la generación de normas específicas para el control de la calidad ambiental. En cuanto a los instrumentos utilizados, los planes de gestión ambiental y de manejo de áreas protegidas,  su desarrollo no estuvo a la altura de las expectativas de este proceso de planificación por cuanto no logro atenuar los problemas ambientales, ni la estructura administrativa del Estado.
Ello motivo  a realizar esfuerzos adicionales, de carácter teórico - metodológico sobre los mecanismos de gestión, que le permitiesen a la ordenación del territorio y a la planificación ambiental ser estrategias adecuadas para la gestión de la ocupación y uso del territorio, el desarrollo físico espacial y la gestión ambiental.
En este contexto surge la ordenación territorial - ambiental como una modalidad de articulación de los procesos de ocupación y uso del territorio, localización de actividades económicas e infraestructuras de equipamiento con el manejo ambiental. En esencia, este enfoque de planificación pretende responder a las necesidades de organizar el territorio con una base ambiental explícitamente formulada para asegurar un desarrollo responsable, que en una nueva óptima hemos preferido denominar desarrollo responsable.
La idea general de la planificación pública del desarrollo se cimiento en la posibilidad de pensar y crear el futuro a partir del conocimiento y valoración del presente y de su articulación al pasado. La planificación puede entenderse, entonces, como un proceso de gestión pública para controlar y dirigir los sistemas sociales contemporáneos, articulado a ciertos instrumentos: el plan de desarrollo, la organización institucional y el marco legal (Cfr. Méndez Vergara. 1997). Ello es válido para la planificación del desarrollo económico y social, la ordenación del territorio, la planificación ambiental y la ordenación territorial - ambiental, como modalidades de planificación pública, cuyas diferencias se observan en el énfasis que se coloca en cuanto a su objeto, alcances y objetivos.
La ordenación del territorio, como proceso planificado y política del Estado venezolano, es consustancial con el proceso de planificación del desarrollo económico y social. Tiene su razón de ser en la optimización de la estructura socioterritorial, de manera de crear condiciones favorables a la recepción del gasto público y de la inversión privada, intentando armonizar y compatibilizar la ocupación y uso del territorio, la localización de actividades productivas, las exigencias del desarrollo económico y social, con el manejo de los recursos naturales.
Pareciera que el fundamento estratégico de la ordenación del territorio es el principio de “colocar cada cosa en su lugar”. Es una concepción de desarrollo armónico, geográficamente equilibrado y desconcentrado, de manera de hacer más eficiente la oferta territorial a la recepción del gasto del Estado y de la inversión privada.
En consecuencia, los propósitos que animan el proceso de ordenación del territorio son la eficiencia territorial en el gasto y en la inversión, la localización adecuada de las actividades productivas en razón de usos recomendables del territorio y la equidad social articulada a un proceso de distribución espacial del equipamiento de infraestructuras y servicios, a través de la promoción de una oferta de capital social fijo capaz de estimular actividades productivas claves y de mejorar el equipamiento de servicios en las comunidades. El manejo de los recursos naturales se concibe como una dimensión de lo territorial en cuanto a que poseen valor de uso y de cambio, para la producción de bienes que se desplazan entre las tendencias del mercado y la zonificación de los usos del territorio.
Sin embargo, el planteamiento del desarrollo territorial y socialmente armónico que estuvo en el discurso de la ordenación del territorio fue criticado por sus magros logros en función de los propósitos originalmente formulados, dada su escasa capacidad de respuesta para superar las injusticias que significa el marginamiento de importantes sectores de la población asentados en diversos ámbitos territoriales, la degradación de los recursos naturales y la pérdida de la heterogeneidad cultural.
Si se analizan los alcances del proceso en Venezuela pareciera que la ordenación del territorio ha sido más relevante por lo que se propone  relativo a los usos del territorio, a la localización de actividades económicas e infraestructuras  que por lo que se evita en relación con los efectos que provoca la misma localización de actividades económicas y sociales sobre la base de sustentación ecológica.
Esta modalidad de planificación constituye el marco direccional y normativo para el control de los procesos de ocupación del territorio y de aprovechamiento de los recursos naturales. Sin embargo, al no encadenar las acciones de intervención de carácter socioterritorial a las condiciones y características de los ecosistemas, ha terminado por convertirse en la concreción espacial de planes trienales o quinquenales de desarrollo económico y social.
La concepción de la planificación territorial en el diseño de políticas públicas estuvo ausente en Venezuela por mucho tiempo; tal situación generó un proceso de ocupación del país con marcada tendencia hacia la concentración de la población y las actividades productivas en un número reducido de núcleos urbanos localizados en la franja centro-norte-costera, en contraste con el resto del país, una gran extensión semidespoblada con un enorme potencial en recursos. Esta desequilibrada ocupación del territorio nacional creó graves problemas sociales y ambientales en sus principales ciudades y restó dinamismo a la provincia.
La gravedad de los problemas generados por los desequilibrios regionales en Venezuela (estancamiento, migraciones, marginalidad, pobreza y deterioro ambiental) no se había incorporado hasta el presente a la discusión sobre nuestro modelo de desarrollo, como consecuencia de la prevalencia del "pensamiento único"; en el terreno de lo económico privaban las argumentaciones abstractas de orden macroeconómico y, en lo relativo al ordenamiento social, no se concebía otro argumento que el producido por el "libre mercado". Ese fue justamente el espíritu de las políticas implementadas en el país en las décadas pasadas.
Otro de los aspectos a considerar en una política territorial es la calidad ambiental, cuyo deterioro se originó por el inadecuado enfoque aplicado para contrarrestarlo. La defensa aislada del ambiente ha sido una batalla perdida; es necesario hacer compatibles el ambiente, la calidad de vida y el desarrollo.
Algo análogo ocurrió debido al fuerte impacto ambiental de la trayectoria. El deterioro del medio urbano fue simultáneo al deterioro del nivel de vida en las ciudades y al crecimiento incontrolado de viviendas sin las mínimas condiciones de saneamiento. Por otro lado, la ausencia de una política ambiental clara impidió valorizar adecuadamente nuestros recursos naturales que, en un marco de desarrollo sostenible, hubieran podido constituir un factor de impulso a la desconcentración y, al mismo tiempo, colaborar con la diversidad productiva y al desarrollo de actividades de futuro. Como ejemplo, se puede mencionar que las zonas boscosas de Venezuela pasaron de un promedio estimado de tala de 245 mil hectáreas, en la década de los 70, a 600 mil hectáreas por año, en los 80´s , lo que significó la destrucción de 6 millones de hectáreas de bosque en ese período. Durante el periodo 1990- 1995, la tala de zonas boscosas llegó a una hectárea por minuto en el país, razón por la cual Venezuela se convirtió en una de las naciones con más alta tasa de destrucción de bosques en América Latina. De continuar esta tendencia, en menos de un siglo Venezuela se convertirá en un desierto.
A partir de febrero de 1999, nace en Venezuela una revolución pacífica y democrática que, en poco menos de dos años, transformó el marco constitucional del país al cumplirse el ofrecimiento del Presidente Hugo Chávez Frías de refrendar una Constitución Bolivariana e iniciar un proceso hacia la construcción de un desarrollo sostenible para Venezuela, donde el ámbito territorial ocupase un papel relevante en esta nueva concepción de desarrollo.
El desarrollo económico y social de un país no puede verse separado de su concreción territorial: la abstracción que representan las magnitudes económicas no puede hacernos olvidar que la vida de las personas y la actividad productiva tienen un fuerte anclaje en el espacio; cada modelo de desarrollo se plasma en una forma específica de ordenamiento territorial, en cuyo marco la actividad económica se nutre de recursos naturales y culturales de cada territorio y refleja formas y capacidades concretas para aprovecharlos y valorizarlos.
Paralelamente, la distancia o la proximidad, al igual que otros factores, como los recursos financieros y humanos, surten efectos sobre la viabilidad de los proyectos. Es así como el modelo territorial condiciona el modo de relación de las personas, su calidad de vida, la cohesión social y el impacto ambiental. Por su parte, la ordenación del territorio es un insumo estático sobre el cual se incorpora la visión dinámica definida por el desarrollo socio-económico a implementar y el proyecto deseado de país.

ESTRATEGIA NACIONAL REGIONAL Y LOCAL DEL ORDENAMIENTO TERRITORIAL AMBIENTAL
Sobre el principio de la Ordenación del Territorio como estrategia política que orienta, en última instancia, la distribución espacial del desarrollo, se propone la Ley Orgánica para la Ordenación y Gestión del Territorio, con el contenido político y la estructura requerida para conducir la política pública hacia la construcción de espacio geográfico socialista, estructurado y organizado en torno a los Ejes de Desarrollo Territorial, las Regiones Funcionales, los Sistemas Urbano–Rurales, las Unidades de Gestión Territorial político administrativa y las definidas por decreto como áreas bajo régimen de administración especial.
La Ley Orgánica para la Ordenación y Gestión del Territorio sustituye a las leyes orgánicas para la Ordenación del Territorio y de Ordenación Urbanística.
El sujeto de la ley es la ordenación y la gestión del territorio; no se trata solamente de normar desde el punto de vista técnico y administrativo un orden territorial conforme a las realidades ecológicas, socioculturales, económicas y geopolíticas, sino también de gestionarlo de conformidad con el modelo de desarrollo asumido por el Estado venezolano, en el marco de la construcción de una nueva institucionalidad y la reforma del Estado, donde la participación ciudadana se revierte en el ejercicio del Poder Comunal como instancia de gestión pública y las diferentes instancias del poder del Estado, gobernaciones y alcaldías están obligadas, con carácter vinculante, a reproducir, en los ámbitos regional y local correspondientes, las estrategias y lineamientos del modelo de desarrollo nacional.
La ordenación del territorio responde a una visión geopolítica de la estructura territorial y de los espacios geográficos, conforme a un modelo y a una estrategia de desarrollo. El Estado venezolano define este desarrollo como sustentable, endógeno, participativo y soberano, expresado en cinco equilibrios: social, económico, territorial, político e internacional, y dos fases: la Década de Plata 2001-2010, de transición, como fase previa, a la Década de Oro 2011-2020 que será la realización de la Revolución Bolivariana (Hugo Chávez Frías. Líneas Generales del Plan Nacional de Desarrollo Económico). Igualmente plantea de manera expresa la Nueva Estructura Territorial como uno de los objetivos estratégicos (Hugo Chávez Frías. Taller de Alto Nivel: El Nuevo Mapa Estratégico. 12-13 Noviembre 2004), y una manera diferente de distribuir espacialmente el poder político, económico, social y militar, es decir, la nueva geopolítica nacional, tal como se establece en las siete líneas estratégicas del Plan Nacional Simón Bolívar 2007 – 2013.
Los antecedentes del Plan Nacional de Desarrollo Regional, PNDR, 2001-2007 se encuentran en la propuesta contenida en el Programa de Gobierno presentado por el Presidente Hugo Chávez Frías en 1998 y en los logros alcanzados a partir de la toma de posesión en febrero de 1999, los cuales se expresan en el Programa Económico de Transición 1999-2000 y en el Programa Económico Nacional 2000.
El proceso de planificación regional propuesto se orienta a considerar el territorio como elemento fundamental para articular un modelo de desarrollo sostenible, a través de la estrategia de descentralización y desconcentración territorial. Esto procura la construcción de una sociedad cuyas orientaciones fundamentales sean la democracia participativa, la transformación productiva y la equidad, en la búsqueda de un desarrollo más equilibrado y sostenible, lo cual generará una mejor distribución de población y actividades en el territorio, a fin de lograr mayor equidad en la distribución del ingreso, a partir del aprovechamiento de las potencialidades de las diferentes regiones.
La desconcentración del país, como objetivo, requiere un proceso de modificación del patrón de poblamiento, inversión, distribución y recaudación sólo concebible a largo plazo; Venezuela pasó, en cincuenta años, de tener un 80% de población rural, a inicios de siglo, a tener un 90% de población urbana, en la actualidad. En tal sentido, este objetivo forma parte del Proyecto Nacional de largo plazo, y la estrategia para alcanzarlo se sustenta en la definición de tres ejes territoriales de desconcentración que darán lugar a una nueva ordenación del territorio, con la difusión de la actividad productiva en las zonas más idóneas de esos ejes; el propósito es ubicar en ellas un mayor volumen de población, a la cual se garantice unas condiciones de vida dignas. Esta estrategia global tiene varias dimensiones:
Dimensión territorial: definición de los ejes de desarrollo y del sistema de ciudades que debe servir para articularlos; polarización y crecimiento de la población y desarrollo de infraestructura de comunicaciones que contribuya a generar las condiciones favorables a la inversión privada y los relacione entre sí y con el resto del país.
• Dimensión económica: búsqueda del aumento y diversificación de la producción del país, para incrementar el poder adquisitivo y procurar mayores oportunidades de empleo. Formación de recursos humanos y promoción de actividades atendiendo a las potencialidades de especialización de cada región, con asistencia técnica y financiera como objetivos importantes en esta estrategia.
• Dimensión social: búsqueda de un mayor bienestar y calidad de vida para los habitantes de la red de centros poblados ubicados en los ejes de desconcentración, impulsando el mejoramiento de los servicios públicos, como salud, educación, vivienda, infraestructura urbana, entre otros.
• Dimensión ambiental: protección del patrimonio natural como factor cada vez más importante para el desarrollo económico y social en las sociedades avanzadas del presente, por su caudal de posibilidades de generación de riqueza en el futuro inmediato. Los recursos naturales y el medio ambiente no deben contemplarse sólo desde la perspectiva de su conservación sino, también, de su contribución a la calidad de vida y al proceso de desarrollo. Se debe pasar de una concepción puramente utilitaria y defensiva a una actitud positiva, de puesta en valor. La rentabilidad social y económica de los recursos naturales y del ambiente del país, en un contexto de desarrollo sostenible, puede ser una de las más efectivas formas de contribuir a la desconcentración, tanto como a la diversidad productiva mediante la promoción de la industria y los servicios relacionados con el ambiente.
En el marco de la estrategia desconcentradora, cuando se hace referencia al estilo de desarrollo se quiere expresar que el modelo territorial es, sobre todo, el que condiciona enormemente el modo de vida de las personas, la calidad de vida, la cohesión social y también el impacto ambiental.
La estrategia  nacional esta  determinado por el Estado Soberano, la  regional emergente o reemergente; constituye una articulación de la economía y la política  y la  local esta  constituido por los estados y municipios. Es, en esta porción del territorio y en su gente, donde se deben manifestar, en última instancia, los beneficios del desarrollo.
Para los efectos del Plan Nacional de Desarrollo Regional 2001-2007, el énfasis fundamental se centrará en el nivel regional, ya que la planificación del desarrollo territorial es, necesariamente, una actividad de nivel nacional, en la cual se usan las regiones como objetos de planificación con un espacio y un tiempo definidos por la acción o grupo de acciones concatenadas que se van a planificar sobre ese espacio.
En síntesis, la nueva visión del desarrollo territorial que se presenta está dirigida a promover, por vía de la descentralización desconcentrada, un desarrollo humano sostenible es decir, un mejoramiento de la distribución territorial del ingreso, sobre la base del aprovechamiento de las potencialidades de cada región  que se exprese, espacialmente, en una ocupación racional, armónica y eficiente del territorio para lograr una distribución equilibrada de las actividades productivas, las inversiones para las generaciones actual y futura y un verdadero desarrollo institucional, a fin de avanzar hacia una sociedad democrática.
Sobre la base de las condiciones geográficas, económicas, culturales y ambientales existentes, la estrategia del Gobierno Nacional, en el orden territorial, se apoya en los siguientes elementos:
Fachadas de integración: Amazónica, Andina y Caribeña, que permitirán favorecer tanto el desarrollo de las regiones fronterizas como la comunicación con los países vecinos, a través de la integración de los grandes ejes fluviales y del transporte ferroviario, terrestre, aéreo y marítimo.
Ejes de desconcentración: Occidental, Orinoco-Apure y Oriental, que conforman regiones programa cuyos recursos serán dirigidos a la ejecución de obras de infraestructura y al mejoramiento de los servicios públicos en los centros poblados ubicados a lo largo de cada uno, a los efectos de generar condiciones favorables para la inversión privada.
Dinámica regional: privilegiará las actividades productivas de acuerdo a la vocación y potencial propios de cada región, tomando en consideración los sectores definidos como dinamizadores, es decir, pequeña y mediana industria, agricultura y agroindustria, minería, petróleo y petroquímica, turismo, e infraestructura y servicios.
Para la implementación de la estrategia territorial, se requiere de un marco institucional que permita dotar al Estado de instituciones que coordinen el proceso de planificación, ejecución, seguimiento y control de la misma
El desarrollo del Eje Oriental figura como un proyecto clave dentro de la política territorial nacional para la descentralización desconcentrada.
El Eje de Desconcentración Oriental está ubicado hacia el extremo oriental del país a ambas márgenes del río Orinoco, desde la Isla de Margarita, pasando por Ciudad Guayana y su gran área de influencia económica, hasta Santa Elena de Uairén, en el límite entre Venezuela y Brasil.
En el ámbito espacial, con una superficie aproximada de 193.300 Km², que representa el 21% del territorio nacional, se aloja una población estimada para el año 1998 de 4.019.585 habitantes, aproximadamente el 17% de la población nacional; abarca los Estados Nueva Esparta, Sucre, Monagas, Anzoátegui y parte de Bolívar, en Monagas, Municipios Acosta, Aguasay, Bolívar, Caripe, Cedeño, Ezequiel Zamora, Libertador, Maturín, Piar, Punceres, Santa Bárbara, Sotillo y Uracoa.
En Monagas y Anzoátegui se contabilizan aproximadamente unas 967.000 hectáreas de áreas agrícolas de máxima y mediana preservación, ubicadas en la mesa de Guanipa, zonas sur y este de Anzoátegui y valles de la cuenca de los ríos Unare-Neverí.
Monagas en el plan nacional de desarrollo regional se ubica  dentro del potencial forestal  y destacan más de 530.000 hectáreas de siembra de pino Caribe al sur del estado y Anzoátegui, con capacidad instalada para expandir en breve plazo el nivel alcanzado nacionalmente. Este desarrollo tiene como objetivo el establecimiento, manejo, protección y aprovechamiento sostenible de plantaciones forestales productoras de materia prima para pulpa, papel, aserrío, tableros y otros productos forestales en los cuales el país presenta ventajas comparativas a nivel internacional.

PRINCIPALES PROBLEMAS SOCIOAMBIENTALES DE LA OCUPACION DEL ESPACIO GEOGRAFICO VENEZOLANO
            Las ciudades dan ilusión de autosuficiencia, eficiencia e independencia de los procesos naturales, éstas no son autosuficientes. Para sostener su población y sus actividades económicas un área urbana requiere aire, agua, energía, alimentos y otros recursos y produce desechos. Conforme las áreas urbanas crecen, sus necesidades de entrada de recursos y salidas de contaminación, producen apremios crecientes de fuentes distantes de otros ecosistemas.
Las ciudades desempeñan un papel central en el proceso de desarrollo económico y social. Son, en general, lugares productivos que proporcionan un aporte al desarrollo económico de sus regiones. Sin embargo, el proceso de crecimiento urbano acarrea, a menudo, un deterioro de las condiciones ambientales circundantes, lo cual afecta a la población o sociedad. Como lugar de residencia y actividades económicas, las ciudades concentran uso de energía y recursos, generando desperdicios, al punto que los ecosistemas tanto naturales como artificiales (o los ecosistemas urbanos) se sobrecargan y las capacidades para manejarlos se ven abrumadas. Esta situación es empeorada por el rápido crecimiento demográfico de las urbes.
Los daños o costos ambientales ponen en peligro la productividad de las ciudades, la salud y la calidad de vida en general, generándose, en consecuencia, un impacto socio-ambiental. Las ciudades tienden a convertirse en las principales zonas rojas ambientales que requieren, urgentemente, de atención especial en las evaluaciones ambientales regionales y de planificación y administración ambiental a escala local, metropolitana y regional.
Los servicios urbanos (agua potable, alcantarillado, vialidad, electricidad, aseo urbano domiciliario) tienden a congestionarse cada vez más debido al crecimiento demográfico y económico, aunado a una deficiente administración pública. Los recursos naturales (agua, aire, bosques, minerales, suelos), vitales para el desarrollo económico, se pierden o malgastan como resultado de prácticas y políticas urbanas inadecuadas y por la ocupación de los espacios menos aptos para el urbanismo. Por lo general, aumenta constantemente la presión sobre los recursos que se hallan en el entorno de las ciudades, a medida que avanza la frontera urbana. Muchas veces las ciudades se encuentran inundadas por sus propios desechos y asfixiadas por sus propias emisiones.
Los impactos de mayor preocupación se encuentran a menudo a escala doméstica y comunitaria  aunque hay también riesgos socio-ambientales a escala de todo el ecosistema urbano- y se relacionan con deficiencias en la infraestructura y servicios urbanos. Los habitantes pobres de las urbes sufren mayormente el deterioro ambiental, mediante la pérdida de salud, productividad y calidad de vida. Los impactos relacionados con este deterioro son cada vez más propios de las ciudades, como resultado de una mayor demanda por el espacio urbano, lo cual requiere, aceleradamente, el uso de recursos naturales. Cuando no hay un equilibrio entre crecimiento demográfico y oferta de recursos, se produce gran parte de los impactos.
Este fenómeno se torna dramático en el estrecho y excesivamente congestionado Valle de Caracas, así como en las áreas montañosas que lo circundan: deterioro de la calidad de vida, déficit de viviendas y servicios, criminalidad, marginalidad y desempleo, entre otros; sin contar con el alto riesgo por las amenazas naturales que sufre la población que se concentra en estas áreas, tal como el caso de la catástrofe de diciembre 1999 ocurrida en el Estado Vargas y otras zonas costeras
La urbanización venezolana ha ocurrido de una manera absolutamente espontánea, sobrepasando la capacidad de gestión territorial causando impactos socio-ambientales de distinta naturaleza.
1. Clima. La urbanización altera el clima local y, a veces, el clima regional. Las temperaturas, precipitación y nubosidad media son generalmente más altas en los núcleos urbanos que en los suburbios y zonas rurales vecinas. Los automóviles, las fábricas, el alumbrado, los sistemas de calefacción y la gente en las ciudades producen grandes cantidades de calor que son arrojadas a la atmósfera. Además, los edificios altos, las calles pavimentadas y las zonas de estacionamiento absorben grandes cantidades de calor y obstruyen el paso de los vientos refrescantes. El agua de lluvia se escurre rápidamente, lo que dificulta el consumo de calor en la evaporación y enfrían el aire. El efecto del calentamiento atmosférico se siente en las grandes aglomeraciones urbanas que se comportan como “islas urbanas de calor”.
2. Hidrología. El más grande impacto de la urbanización es sobre los picos de inundación, siendo mayor la concentración de la inundación cuando un área está fuertemente urbanizada. La urbanización, adicionalmente, produce cambios morfológicos en el drenaje.
3. Suelo. En el medio urbano, donde el suelo sirve esencialmente para el asentamiento de edificaciones, estas funciones se restringen exclusivamente a los espacios abiertos, muy escasos en la mayoría de las ciudades. El suelo se erosiona por una explotación irracional que lo convierte en nuevas zonas urbanas, autopistas, edificios.
4. Manto acuífero. En las ciudades los gases y partículas provenientes de las actividades urbanas contaminan la lluvia; los autos emiten enormes cantidades de CO2 que llegan al agua a través de la atmósfera y terminan en el subsuelo y suelo. Gran parte de las aguas negras no tratadas y, de los desechos industriales, van a los ríos, mares y al manto acuático. Igualmente sucede con el drenaje sanitario, cuyas excretas humana, las cuales contienen algunos de los mayores contaminantes, filtran al subsuelo.
5. Biodiversidad. La expansión de la frontera urbana hacia áreas de vegetación natural y los procesos de contaminación concomitantes contribuyen a reducir la flora y fauna nativa en el ecosistema urbano, o a que aparezcan otras especies no deseadas. Otro problema que produce el proceso de urbanización es la deforestación, lo cual conlleva a un agotamiento de los bosques, modificaciones en las cuencas hidrográficas y, en general, pérdida de diversidad biológica.
6. Residuos sólidos. La ciudad absorbe gran cantidad de materia, pero transforma y arroja otro tanto, ya se trate de aguas sucias, material orgánico, desechos sólidos.
7. Demanda de espacio. Las ciudades tienden a crecer sobre sitios que ofrecen ventajas físicas: suelos fértiles, facilidad de transporte, accesibilidad a las fuentes de agua potable, pero una vez establecida la ciudad, ésta ofrece ventajas económicas que fomentan su crecimiento y expansión y, a su vez, conlleva al inevitable deterioro en el medio físico natural.
Principales Problemas Ambientales de Venezuela
  1. Contaminación atmosférica debido al crecimiento del parque automotor, el poco mantenimiento de los vehículos particulares y de transporte público y la deficiente supervisión de las autoridades municipales y nacionales.
  2. Inapropiado manejo de los residuos sólidos domésticos (basura) y de los rellenos sanitarios existentes en el país. Especial preocupación existe por la creciente cantidad de vertederos de basura manejados sin criterios técnicos, sanitarios y ambientales.
  3. Minería ilegal en el sur del país, particularmente en el Caura y politización de un tema eminentemente social y económico que debe erradicarse.
  4. Persistencia de la Lenteja Acuática (Lemna sp.) en el Lago de Maracaibo y crecimiento incontrolado de la Bora o Lirio Blanco en varios embalses como La Mariposa.
  5. Contaminación sónica en las principales ciudades del país. El uso indiscriminado de sirenas y cornetas destacan entre las principales preocupaciones.
  6. Proyectos agrícolas, turísticos y de infraestructura dentro de los Parques Nacionales, sin las debidas Evaluaciones de Impacto Ambiental (EIAs).
  7. Comercio ilegal de animales y plantas silvestres, especialmente en las carreteras de San Felipe (Yaracuy), Barlovento (Miranda), Morón (Carabobo), Chichiriviche (Falcón),  Píritu (Anzoátegui),  y las áreas del Delta del Orinoco (Amacuro) y Guayana (Bolívar). A esto se suma la limitada reinserción de las especies que han sido rescatadas, a su hábitat natural.
  8. Propuestas de desarrollo de proyectos de infraestructura regionales, nacionales y transnacionales sin la correspondiente Evaluación de Impacto Ambiental (EIA).
  9. Deforestación para el desarrollo de proyectos de infraestructura y transporte, sin la correspondiente reforestación de sus zonas próximas..
  10. Mal manejo de los residuos hospitalarios, tóxicos y peligrosos a nivel nacional. Las empresas operadoras de recolección siguen sin contar con toda la infraestructura necesaria para el manejo de residuos peligrosos y las autoridades ambientales no realizan la debida supervisión. Muchos residuos como baterías de celulares y de vehículos, por citar solo algunos, son tratados como residuos domésticos.
  11. Pérdida de diversidad biológica debido a la deforestación, la fragmentación de hábitat y el sobre-aprovechamiento de animales y plantas silvestres, principalmente en zonas protectoras y/o de amortiguamiento de las ciudades.
  12. Crecimiento del nivel  y contaminación del Lago de Valencia.
  13. Degradación de algunas cuencas al norte del Río Orinoco, con especial énfasis en los ríos Limón, Catatumbo, Motatán, Tocuyo, Tuy, Guárico, Guapo, Unare, Manzanares y Neverí, entre otros.
  14. Contaminación de los principales niveles de la cadena trófica (suelos, aguas, vegetales, animales y seres humanos) por plaguicidas y/o agroquímicos en general, particularmente en la región de los Andes.
  15. Pérdida de áreas de manglar por acción combinada de la sequía prolongada y el manejo inadecuado de las cuencas hidrográficas en su área de influencia.
  16. Degradación de algunos embalses y otros humedales como el Pao Cachinche, la Mariposa , Lagos de Valencia y Maracaibo, Laguna de Unare en Anzoátegui, Rio Manzanares en Anzoátegui y la Laguna Las Delicias en San Félix.
Como consecuencia del impacto ambiental la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD), celebrada en Río de Janeiro en 1992, más conocida como la Cumbre de la Tierra o ECO-92; consagró en el Principio 17 de la Declaración de Río en donde dice que los Estados deberán adoptar la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), en calidad de instrumento nacional, respecto de cualquier actividad propuesta que probablemente haya de producir un impacto negativo considerable en el medio ambiente y que esté sujeta a la decisión de una autoridad nacional competente. Esto significó la aceptación a nivel internacional de la idoneidad de esta herramienta técnico-científica en la tarea de evitar o minimizar los efectos adversos al medio ambiente que diferentes obras, actividades, proyectos e inclusive decisiones políticas pudieran causar sobre los distintos parámetros (físicos, biológicos y socioeconómicos) que componen el medio ambiente en sus diferentes niveles :local, nacional, regional o global






Conclusión
Se puede entender por ordenación territorial - ambiental una política del Estado para regular, promover, administrar y gestionar los procesos y efectos de la ocupación y uso del territorio, la localización de actividades económicas y el desarrollo físico - espacial en unidades ambientales georeferenciadas, en un todo armónico con las condiciones y cualidades del medio físico - natural, a fin de lograr los objetivos de mejorar la calidad de vida de la población, potenciar un crecimiento económico sostenible, manejar de manera adecuada los recursos naturales y mejorar la calidad ambiental
Los objetivos de la ordenación territorial - ambiental y sus satisfactores se pueden agrupar en cuatro grandes categorías:
Calidad de Vida: salud, alimentación, educación, vivienda, seguridad social y pública, deporte y recreación.
Calidad Ambiental: saneamiento ambiental, protección de ecosistemas frágiles, manejo racional de recursos naturales
Economía Responsable: tecnologías de bajo impacto, diversificación y desconcentración de las actividades productivas, generación de empleo productivo y redistribución del ingreso
Reformulación del Proyecto de País: modernización del Estado, descentralización de la toma de decisiones, Estado de Derecho
La ordenación territorial - ambiental es un proceso que involucra a toda la sociedad, que encuentra en la base de sustentación ecológica las fuentes materiales de sustentación y que tiene en el Estado el exponente del sistema socioeconómico. En este contexto, un proceso de ordenación territorial - ambiental exige adentrarse en el conocimiento del modelo que enmarca el proceso socioeconómico y que afecta al medio ambiente
En Venezuela se planteó la ordenación del territorio como estrategia válida de gestión ambiental. Sin embargo, sus resultados no respondieron a las expectativas que inicialmente se tuvieron a mediados de la década de 1970. Como alternativa se planteó la planificación ambiental, de marcado acento ecologista, relegando los componentes sociales y económicos del territorio, lo cual ha generado numerosas críticas entre diversos actores del Estado, como administradores del proceso de planificación, y las comunidades como entes afectados por las decisiones del Estado. En este contexto, surge la planificación territorial - ambiental como una manera de combinar provechosamente las bondades de la ordenación del territorio y de la gestión ambiental
A pesar de que el  proceso de ordenación del territorio había  estado articulado a una serie de instrumentos y mecanismos para controlar la ocupación y uso del territorio, no había  sido eficiente en la evaluación de los impactos que causan las actividades económicas sobre el ambiente, ni en la eliminación de problemas sustantivos que afectan a la sociedad, a la configuración territorial y al ambiente en general.
Es  a  partir de febrero de 1999,  que nace en Venezuela una revolución pacífica y democrática que, en poco menos de dos años, transformó el marco constitucional del país al cumplirse el ofrecimiento del Presidente Hugo Chávez Frías de refrendar una Constitución Bolivariana e iniciar un proceso hacia la construcción de un desarrollo sostenible para Venezuela, donde el ámbito territorial ocupase un papel relevante en esta nueva concepción de desarrollo.
En la Venezuela deseable, lo social y lo económico serán los factores determinantes, lo Territorial, lo condicionante. El equilibrio entre ambos tendrá como resultado un proceso de ocupación racional, armónica y eficiente del territorio venezolano en el mediano y largo plazo.


Referencias bibliográficas

·         Proyecto De Ley Orgánica Para La Ordenación Y Gestión Del Territorio
·         Ley Orgánica Del Ambiente .Caracas, viernes 22 de diciembre de 2006
      No. 5.833 Extraordinario

·         Líneas Generales Del Plan De Desarrollo Nacional Económico Y Social De La Nación 2001-2007
·         www.minci.gob.ve/
·         www.gobiernoenlinea.ve/.../DesarrolloRegional.
·         gabrielaterritorio.blogspot.com
·         www.venaventours.com/extincion.htm
·         ecoaldea.blogcindario.com
·         easyplanners.info
·         www.minamb.gob.ve
·         eventos.ula.ve/ciudadsostenible
·         www.vitalis.net/actualidad












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